VITIVINICULTURA REGIONAL
Aquí incluiremos notas sobre la
vitivinicultura en nuestra zona, como así también de la Argentina y América del
Sur.
INDICE
Reseña de la vitivinicultura
argentina
Cepajes Aptos para la Región Patagónica y sus Cualidades Enológicas
Regiones vitivinícolas de la
argentina
Vitivinicultura en el cono sur







Reseña de la vitivinicultura
argentina
Cristina Pandolfi e
Irma Cuello
Subgerencia de Estadísticas y Asuntos Técnicos Internacionales – Gerencia de
Fiscalización
Instituto Nacional de Vitivinicultura
cpandolfi@inv.gov.ar
Historia de la vitivinicultura argentina
Generalidades
Zonas vitícolas argentinas Región centro
oeste
Región nor oeste
Región sur
La
vitivinicultura argentina en cifras
Conclusiones
Historia
La historia de la vitivinicultura argentina se remonta a la época de la
colonización, ya que el cultivo de la vid estaba estrechamente unido con las
prácticas agrícolas del colono español. A mediados del siglo XVI, los
conquistadores llevaron al Cuzco las primeras plantas de vid, de la especie
Vitis vinifera. Desde allí fue conducida a Chile en 1551 y luego introducida
a la Argentina por vecinos de Santiago del Estero, seis años después. Desde esta
provincia se propagó el cultivo hacia el centro, oeste y noroeste del país.
No existen datos exactos sobre la fecha de implantación de los primeros viñedos
en Mendoza y San Juan, aunque algunos historiadores opinan que se realizaron
primero en esta última provincia, entre los años 1569 y 1589, por lo que puede
decirse que Vitis vinifera llegó a la República Argentina a mediados del
siglo XVI.
Los conquistadores y colonizadores no imaginaron que habían puesto la piedra
fundamental de una gran industria que con el tiempo transformaría esta región,
conocida en aquel entonces por su aridez, las montañas abruptas y la soledad
inhóspita en que vivían esos austeros pueblos, en verdes y extensos oasis.
Favorecida por óptimas condiciones climáticas y de suelo, la vitivinicultura se
fue extendiendo, principalmente, en las provincias andinas.
Al comienzo se producían vinos en volumen reducido, limitado a satisfacer las
necesidades de las pequeñas comunidades de la colonia. La elaboración, si bien
rudimentaria y en forma doméstica, era un procedimiento generalizado entre los
viñateros, quienes llegaron a obtener productos de buena calidad.
A partir de 1853, una serie de hechos auspiciosos, entre los que puede
destacarse la pacificación y la organización constitucional del país, la
creación de una Quinta Normal de Agricultura (primera Escuela de Agricultura de
la República Argentina), permitieron la transformación de la región vinícola más
importante del país. Ese impulso inicial se vio fortalecido y dinamizado con la
instalación, en 1884, del ferrocarril que vinculaba a Mendoza y San Juan con
Buenos Aires, la capital. De allí en más, las provincias cuyanas asumen el papel
de proveedoras de productos frutihortícolas y, en especial, de vino para
abastecer al mercado nacional y, muy marginalmente, al internacional a través
del puerto de Buenos Aires.
El dictado de leyes de aguas y tierras constituyó un factor importante para el
desarrollo de la vitivinicultura ya que permitieron la colonización, pero sin
lugar a dudas el hecho más decisivo fue el aporte de una gran corriente
inmigratoria europea, a fines del siglo XIX y principios del XX, compuesta por
hombres conocedores del quehacer vitivinícola, lo que posibilitó un cambio
sustancial en el cultivo de la vid y dio un gran impulso a esta industria. Estos
inmigrantes trajeron consigo nuevas técnicas de cultivo, otras variedades de vid
aptas para la elaboración de vinos de calidad, que encontraron en nuestro país
un hábitat ideal para su desarrollo, y la innovación de las prácticas enológicas
utilizadas en las bodegas, así como también ciertas denominaciones de sus
lugares de origen.
Otro de los hechos que más incidió en la historia de nuestra vitivinicultura es
la importancia otorgada a la capacitación y perfeccionamiento de los técnicos
que llevaban a cabo la actividad, prueba de ello es la creación de la Bodega de
la Escuela de Enología de la Quinta Agronómica, ciudad de Mendoza, que comienza
a funcionar a principios de 1900 y lo que hasta entonces se había desarrollado
al impulso de la voluntad y la experiencia, se convierte a partir de ese momento
en un movimiento basado en la ciencia y el estudio. Por ello, se lo considera un
verdadero hito que marca el antes y el después de la cultura vitivinícola, ya
que, de una etapa caracterizada por el trabajo fecundo, se pasa a otra cuyo
distintivo predominante es la práctica metodológica de los fundamentos
científicos y técnicos de la Enología.

Generalidades
La
República Argentina, ubicada en el extremo sur de América, posee una extensa
superficie territorial de 2766889 km2 y un relieve muy variado. Tiene como
límite occidental la cordillera de los Andes, que en Argentina alcanza las
mayores altitudes del continente. El cerro Aconcagua, ubicado en la provincia de
Mendoza, es el pico más alto de América (6959 m).
La zona dedicada a la vitivinicultura, constituye una extensa franja con
pendiente variable, ubicada al oeste del país, al pie del macizo andino, desde
los 22º de latitud sur, hasta aproximadamente los 40º de latitud sur. Esta gran
amplitud en latitud norte-sur, combinada con la topografía de los numerosos
valles andinos incluidos en la misma, condicionan grandes variaciones ecológicas
que posibilitan la clasificación de regiones vitícolas bien demarcadas.
Esta diversidad de condiciones climáticas, permite el cultivo en cada región de
las variedades que resultan más adecuadas, por sus exigencias y características,
desde el punto de vista climático y enológico. En la mayor parte de la franja
señalada, las altitudes son variables entre los 500 y los 1500 metros sobre el
nivel del mar.
La cordillera de los Andes influencia de manera decisiva el clima de buena parte
del territorio argentino y principalmente de su zona vitivinícola. El cordón
montañoso, por causa de su altura, determina que las masas de aire húmedo
provenientes del océano Pacífico descarguen su humedad sobre territorio chileno
y en el caso que puedan superar la barrera y penetrar en nuestro país, el aire
es seco y caliente, como es el caso del viento Zonda.
Los frentes húmedos que se desplazan desde el océano Atlántico arriban
esporádicamente hasta el piedemonte andino. En general, las precipitaciones se
producen principalmente en el litoral del país, alcanzando hasta las laderas
orientales de las sierras de las provincias centrales y del noroeste.
Por consecuencia, el clima de la zona vitivinícola es, en general, de carácter
continental, semidesértico con estación invernal seca, templado o templado frío,
con precipitaciones en el período estival, que varían entre 100 y 300 mm
anuales, pudiendo alcanzar, en algunos lugares, los 400 mm de lluvia al año. Sin
embargo, las precipitaciones níveas invernales en la Cordillera son importantes
como reserva de agua.
La humedad relativa es baja, lo que sumado a la escasa precipitación, constituye
una condición excepcional para la calidad y el estado sanitario de las uvas,
evitando el desarrollo de enfermedades criptogámicas, por lo que los productos
vitivinícolas argentinos son prácticamente naturales y libres de residuos de
pesticidas.
Las temperaturas apropiadas y una gran heliofanía durante todo el año permiten
que las distintas variedades de vid cultivadas puedan completar perfectamente su
ciclo vegetativo, alcanzando la madurez industrial y niveles de calidad óptimos.
Dado que la vid es una especie criófila, las temperaturas invernales bajo cero
resultan muy convenientes para su reposo vegetativo. La ocurrencia de heladas
tardías o tempranas es un factor climático limitante en determinadas regiones.
Otro factor adverso a la vitivinicultura lo constituyen las tormentas de
granizo, que en algunas localidades producen la pérdida de buena parte de las
cosechas.
Los suelos, en general, son de gran aptitud para el cultivo de la vid y debido a
la extensión de la zona vitivinícola argentina, presentan diversas
características, desde arenosos a arcillosos, con predominio de los suelos
sueltos y profundos.
Edafológicamente jóvenes, de origen aluvional (aluvial coluvial), formados por
el arrastre de material por el agua de los ríos, por la acción del viento y por
los derrubios coluviales de las formaciones montañosas. Son suelos de reacción
alcalina, ricos en calcio y potasio y pobres en materia orgánica, nitrógeno
total y fósforo.
Las escasas precipitaciones obligan necesariamente a una agricultura bajo
regadío. Los viñedos se desarrollan irrigados por una compleja red de canales
que distribuyen el agua proveniente de los deshielos cordilleranos que forman
ríos de régimen irregular, cuyas crecidas estivales son captadas y almacenadas
por medio de embalses y otras obras hidráulicas.
Al aprovechamiento del agua superficial debe añadirse la captación de agua
subterránea. La irrigación artificial permite que la provisión de agua al viñedo
pueda efectuarse en los volúmenes y épocas más apropiadas, conforme al estado
vegetativo de las vides y a la calidad que se busca obtener. El riego se realiza
por diversos sistemas: por surcos, a manto, por goteo y por aspersión.
La zona vitícola argentina puede ser dividida en tres regiones bien
diferenciadas por sus características ecológicas netamente definidas y la
diversidad de sus suelos: la Noroeste, la Centro Oeste y la Sur.
REGIÓN CENTRO-OESTE
Representa el 91,19%
de la superficie con viñedos del país. Se extiende desde los 29,5º a los 36º de
latitud sur. El cultivo de la vid en esta región se realiza a altitudes que
superan los 500 metros sobre el nivel del mar. En ella se pueden distinguir dos
subregiones: Mendoza y San Juan, con características bien diferenciadas.

Mendoza
Tierra del buen sol y del buen vino, como suele llamársela, es el centro
vitivinícola más importante del país. Además, la vitivinicultura constituye una
de las principales actividades económicas de la provincia. En la actualidad hay
16430 viñedos que representan el 69,39% del total del país. En las últimas
décadas ha alcanzado un alto grado de desarrollo, puesto de manifiesto en el
mejoramiento de los cepajes y en el perfeccionamiento tecnológico.
Las áreas cultivadas con viñedos se encuentran, a modo de oasis, próximas a los
ríos de montaña más importantes, los que proveen el agua necesaria para la
irrigación de los cultivos. También se hace utilización de agua subterránea
obtenida mediante numerosas perforaciones. Las heladas y el granizo son dos
factores adversos que con frecuencia ocasionan pérdidas en las cosechas, en
algunos casos de importancia.
Los suelos, en general, son muy aptos para el cultivo de la vid, francos a
franco arcillosos, con bastante material grueso (grava y canto rodado). Tienen
muy buena permeabilidad y son pobres en materia orgánica y sin problemas de
salinidad, en las zonas altas y de origen eólico, textura franco arenosa y areno
limosa y ricos en potasio en el este.
Predominan las variedades tintas como malbec, emblemática de la argentina,
bonarda, cabernet sauvignon, syrah, merlot, tempranillo y pinot negro, entre
otras, con las que se elaboran vinos de alta calidad. Entre las blancas se
destacan la variedad chardonnay, pedro jiménez, sauvignon, chenin, torrontés
riojano, ugni blanc y semillón. Las variedades rosadas como criolla Grande,
Cereza y Moscatel Rosado se destinan principalmente a la elaboración de mosto
concentrado.
El sistema de conducción es la espaldera alta y el parral y se encuentra en
franca implementación el sistema de indicaciones geográficas.
Se distinguen las siguientes áreas: Norte, Centro, Este, Valle de Uco y Sur. La
primera representa el 9,87% del total de la superficie vitícola de la provincia
y comprende los viñedos de los departamentos Lavalle y Las Heras, irrigadas con
aguas del río Mendoza.
El área Centro, de condiciones ecológicas excelentes para la vitivinicultura
corresponde a la históricamente conocida «Primera Zona», muy prestigiada por la
calidad de sus vinos. Comprende los departamentos Luján de Cuyo, Maipú,
Guaymallén y Godoy Cruz y representa el 16,70% de la superficie vitícola de
Mendoza. El clima templado, variando de templado frío a templado cálido, según
se avanza de sur a norte, permite la óptima maduración de las uvas.
La irrigación se realiza con aguas del río Mendoza. En el departamento Luján de
Cuyo, la vid se cultiva en el piedemonte de los cordones montañosos, a más de
850 m sobre el nivel del mar. Predominan las variedades de alta calidad como
Malbec, que en estas condiciones agro climáticas experimenta una exaltación de
sus características enológicas dando origen a vinos de gran singularidad y
calidad; cabernet sauvignon, bonarda, chenin, merlot, chardonnay, syrah, ugni
blanc, sauvignonasse, entre otras.
Actualmente se encuentra funcionando la Denominación de Origen Luján de Cuyo.
El área Este abarca los departamentos San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y
La Paz. Es la mayor productora de la provincia, con el 48,07% de su superficie
vitícola. Está principalmente irrigada por el curso inferior del río Tunuyán y
por el río Mendoza, completándose la demanda hídrica por agua subterránea
captada por bombeo.
El valle de Uco se ubica al sudoeste de la ciudad de Mendoza. Es un valle
formado por la cordillera frontal y la región de las Huayquerías. Comprende el
valle del mismo nombre y abarca los territorios cultivados de los departamentos
Tunuyán, Tupungato y San Carlos.
La altitud varía desde los 900 m sobre el nivel del mar en la ciudad de Tunuyán
hasta los 1250 m en Tupungato. La superficie con viñedos se ha incrementado y
representa el 10,03% del total de la provincia de Mendoza. Los terrenos
cultivados con viñedos son irrigados por los ríos Tunuyán y Tupungato. Los
inviernos son rigurosos y los veranos con días templados o cálidos y noches
frescas. La amplitud térmica diaria es de unos 15º C, lo que favorece una muy
buena producción de color y taninos en las uvas y permite disponer de materia
prima adecuada para obtener vinos destinados a una crianza prolongada.
Mención especial merece la notable calidad de los vinos tintos, principalmente
de malbec, y blancos de la variedad semillón, el más abundante en el valle,
donde manifiesta al máximo sus excelentes cualidades.
El Área Sur comprende los viñedos de los departamentos San Rafael y General
Alvear. Este oasis, irrigado por los ríos Atuel y Diamante, se ubica al pie de
la cordillera principal. Representa el 15,34% de los viñedos de la provincia de
Mendoza. Los productores del sur mendocino han constituido la Denominación de
Origen Controlada San Rafael.
San Juan
La vitivinicultura se desarrolla principalmente en el Valle del Tulum y, en
menor proporción, en los valles de Zonda y Ullum, ubicados entre la Cordillera
de los Andes y la Sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan, a 780m
sobre el nivel del mar. También se cultiva la vid en otros valles cordilleranos
más altos y, en consecuencia, más frescos, como Calingasta (a 1350 m sobre el
nivel del mar), Jáchal (a 1165 m sobre el nivel del mar), Pedernal (a 1330 m
sobre el nivel del mar) e Iglesia. El valle del Tulum se extiende en el sentido
norte sur, en la parte centro meridional de la provincia, Ullum y Zonda son dos
pequeños valles vecinos al anterior. La altitud sobre el nivel del mar es de 630
m.
El clima es cálido, de gran estabilidad. Las lluvias son escasas. Predominan
vientos suaves y en primavera suele soplar el viento Zonda, muy seco y caliente,
que en época de floración o cuaje suele producir serios daños en los viñedos, no
sólo por la elevada temperatura que puede alcanzar el aire, sino por los bajos
índices de humedad que se registran simultáneamente. La incidencia del granizo
es mucho menor que en la provincia de Mendoza. Los suelos situados en la margen
izquierda del río son pedregosos y en parte cubiertos de arcilla y arena,
adecuados al cultivo de la vid. Los ubicados sobre la margen derecha son de gran
fertilidad, en general arenosos, arcillosos y poco profundos.
El agua de irrigación es principalmente aportada por el río San Juan y en menor
proporción por el río Jáchal y también por captación de aguas subterráneas
mediante perforaciones. Predominan las variedades blancas y rosadas, con un
incremento de la plantación de viñedos de variedades tintas como consecuencia
del proceso de reconversión operado en los últimos años.
Áreas vitivinícolas de la provincia de San Juan
La variedad predominante es la Cereza, uva rosada de múltiple propósito que se
destina a elaboración de jugos concentrados y de vinos, generalmente vinificada
en blanco, y también para el consumo en fresco y la elaboración de pasas. Le
siguen en importancia en superficie las variedades moscatel de Alejandría, pedro
jiménez, torrontés sanjuanino y torrontés riojano, entre las blancas. Entre las
variedades tintas se pueden mencionar syrah, cabernet sauvignon, bonarda y
malbec.
En los últimos años los productores sanjuaninos han realizado marcados progresos
en el rumbo cualitativo tomado por la vitivinicultura del país, mejorando el
encepado con vides de alta calidad enológica. El principal sistema de conducción
es el parral. También se ha mejorado y tecnificado el manejo del cultivo.
Al igual que en el resto de las regiones, la incorporación de tecnología en las
bodegas permite elaborar vinos de muy buena calidad.
También se ha intensificado la diversificación de los usos de la uva, con la
implantación de variedades de mesa de alta calidad como superior seedless,
italia, red globe, alfonso lavallée, cardinal, flame seedless y black seedless,
entre otras. San Juan es la principal productora de uva de mesa del país, con
excelentes perspectivas y competitividad en el mercado internacional.
La brisa suave predominante y las ondulaciones del terreno permiten disponer de
excelentes condiciones para la desecación natural de uvas con destino a la
elaboración de pasas. Es la zona más apta del país para este tipo de producción.
REGION NOROESTE
Comprende parte de las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja y el noroeste
de Tucumán. Pese a la gran amplitud latitudinal que presenta esta región, entre
los 22º y 29º de latitud sur, representa sólo el 5,82% de la superficie de
viñedos del país ya que el cultivo se concentra en valles cordilleranos que
reúnen las condiciones de irrigación y altitud requeridas, tales como Cafayate
en Salta, Andalgalá y Tinogasta, en la provincia de Catamarca y Chilecito, en La
Rioja. La altitud oscila entre 1000 y 2000 metros sobre el nivel del mar.
Siguiendo la dirección norte-sur, cabe mencionar, por su importancia, los
siguientes valles:
Valles calchaquíes

Es
quizás el área geográfica más afamada y más importante de la región noroeste. Se
denomina así al conjunto de valles profundos, a mucha altitud, que forman las
cadenas montañosas al oeste de Salta, comprendiendo también el noroeste de
Tucumán y el norte de Catamarca. Abarca: Cachi, Molinos, San Carlos y Cafayate,
en la provincia de Salta, la localidad de Amaicha del Valle, en Tucumán y Santa
María, en Catamarca. El clima es templado, con notables amplitudes térmicas y
extraordinaria diafanidad atmosférica. Los veranos son largos. Ocasionalmente
tienen lugar heladas tardías en primavera, si bien el período libre de heladas
es amplio, abarcando desde el mes de octubre hasta abril. Son frecuentes las
granizadas localizadas, durante las tormentas de verano. Los suelos son
generalmente franco arenosos o arenosos con elevada proporción de arena fina. El
perfil del suelo es profundo, con subsuelo algo pedregoso, que asegura una
excelente permeabilidad y la lixiviación de sales. El agua de irrigación
proviene principalmente de los ríos Calchaquí y Santa María y de numerosos
cursos de agua, afluentes de esos colectores. También se capta agua del subsuelo
mediante perforaciones.
La variedad más cultivada es el Torrontés Riojano que por su aroma y sabor
característico produce un vino de gran tipicidad. También se destacan el
cabernet sauvignon, malbec, tannat, syrah, bonarda y merlot. El sistema de
conducción predominante es el parral y le siguen en importancia la espaldera,
baja y alta.
En esta área vitivinícola se destaca Cafayate como el principal centro
productor, seguido en importancia por San Carlos, en la provincia de Salta, y
Santa María, en la provincia de Catamarca.
Valles de la
Provincia de Catamarca
El relieve es muy montañoso y su clima depende, en consecuencia, de la altitud.
Los suelos son bastante homogéneos, profundos, francos o limo arenosos,
calcáreos y pobres en materia orgánica. Las temperaturas estivales son elevadas,
con precipitaciones anuales inferiores a 200 mm, distribuidas principalmente en
el verano.
En el área occidental, el departamento Tinogasta tiene prácticamente el 67,34%
de la superficie vitícola de la provincia, dedicándose a la producción de uvas
para consumo en fresco, elaboración de pasas y para vinificar, con las que se
elaboran, principalmente, vinos regionales.
Las variedades predominantes son las rosadas, entre las que se destaca la
Cereza. En las tintas cabe mencionar el syrah y entre las blancas, el torrontés
riojano. El sistema de conducción predominante es el parral, utilizándose
también la espaldera baja y alta si bien, en menor proporción. En los últimos
años se han incorporado nuevas técnicas de cultivo y también tecnología en la
parte industrial.
La Rioja
La vitivinicultura riojana está principalmente concentrada en pequeños valles
irrigados, ubicados al oeste de la provincia, entre las sierras de Velasco por
el este y la sierra de Famatina por el oeste. En la ladera oriental de la sierra
de Velasco, las precipitaciones superan los 300 mm. A causa de la variada
topografía, existen diferencias térmicas notables entre los valles del oeste y
la planicie, con registros en general elevados en verano.
Los suelos, de tipo aluvional, presentan textura más gruesa en la meseta y más
fina en valles y planicies. Son profundos, sueltos, bastante permeables, de
buena fertilidad, francos a franco arenosos o franco limosos y raramente
salitrosos. La Rioja es la más importante área de producción de la región
Noroeste, ya que tiene una superficie de 8046 ha que representa el 65,14% de la
misma.
El encepado está constituido principalmente por variedades blancas, entre las
que podemos mencionar al Torrontés Riojano, que es el cepaje característico de
la región. Entre las variedades tintas se destaca el cabernet sauvignon. Para
consumo en fresco se producen las variedades red globe, cardinal y emperador,
entre otras, y para pasas sultanina blanca y arizul.
El departamento Chilecito tiene la mayor superficie con viñedos de la provincia,
representando el 78,37% de ésta. Le sigue el departamento Coronel Felipe Varela
y en mucha menor importancia podemos citar a Famatina, Castro Barros, Arauco,
General Sarmiento y San Blas de los Sauces. El sistema de conducción
predominante es el parral. Dadas las características del clima, seco y luminoso,
y las variedades cultivadas, se producen vinos regionales, predominantemente
blancos.
La tipicidad del torrontés riojano goza hoy de reconocimiento y aprecio a nivel
internacional. En la actualidad se hallan constituidas diversas indicaciones
geográficas y la Denominación de Origen Valles de Famatina del Torrontés
Riojano.
REGION SUR
Es la más austral de todas las regiones vitivinícolas argentinas y la que está
ubicada a menor altitud. Comprende áreas bien delimitadas de las provincias de
La Pampa, Neuquen, Río Negro y Chubut, donde la viticultura se asienta
principalmente en las márgenes de los ríos Negro y Colorado. Cuenta con una
superficie de 3902 ha y representa el 1,85% con respecto al total del país. Los
días son templados y luminosos y las noches frescas, con una apreciable amplitud
térmica. El principal factor limitante para el cultivo de la vid son las heladas
tardías y tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo
vegetativo largo.
Desde el punto de vista edáfico los suelos son coluviales y aluviales, de
textura mediana a gruesa, aptos para el cultivo de la vid. En los últimos años,
y gracias a las óptimas condiciones agro ecológicas y la excelente calidad de
los vinos que en ella se elaboran, se han realizado importantes inversiones en
bodegas y viñedos. Esta región ha cobrado impulso por nuevos emprendimientos en
la zona norte de la provincia de Neuquén y Chubut, bajo la Indicación Geográfica
Patagonia, entre otras.
En esta región predominan las variedades tintas de vinificar, entre las que se
destacan merlot, malbec, syrah y pinot negro. Siguen en importancia las
variedades blancas como el torrontés mendocino, pedro jiménez, torrontés riojano
y torrontés sanjuanino, entre otras. En esta región se pueden delimitar áreas
bien diferenciadas como el Alto Valle y el Valle Medio del Río Negro, San
Patricio del Chañar en Neuquén y el Hoyo de Epuyén en Chubut. En su mayoría son
pequeñas áreas de gran potencialidad para la vitivinicultura de calidad.

La vitivinicultura
argentina en cifras
En los últimos quince años, la vitivinicultura en Argentina ha tenido una
profunda transformación cualitativa tendiente a alcanzar un notable mejoramiento
de competitividad.
Reconversión varietal de los viñedos
Según los datos de los dos últimos censos de 1979 y 1990, la superficie con
viñedos ha disminuido en 105.984 ha, lo que significa un 33,50% menos. En el
período 1990-2000 se redujeron otras 9.258 hectáreas, es decir, 4,40% más.
Durante el año 2003 la superficie ha mostrado un leve crecimiento del 4,68% con
respecto al año 2000 y en cantidad de viñedos del 3,63%. Se erradicaron
variedades de poca calidad enológica e implantado otras de reconocida calidad y
aceptación en el mercado internacional.

Gráfico 1. Cantidad de viñedos y
superficie plantada con vid en el país
[* IV Censo Vitícola Nacional; ** V Censo Vitícola Nacional; *** Actualización
Registro de Viñedos. Fuente: Instituto Nacional de Vitivinicultura.]
Las cifras muestran un importante crecimiento de la superficie con variedades
tintas, de 39046 ha entre los años 1990 (V Censo Vitícola Nacional) y 2003,
principalmente malbec, bonarda, cabernet sauvignon, syrah, merlot y tempranillo,
entre otras, las que se plantaron en las zonas más aptas para elaborar vinos de
excelente calidad.
Con respecto a las variedades blancas, entre los años 1990 y 2000, se ha
producido un aumento del 38,76%. No obstante, desde el 2000 al año 2003 se
observa una disminución del 4,74%. Las variedades blancas que han alcanzado un
mayor crecimiento en superficie son chardonnay y sauvignon.

Grafico 2. Evolución de la
superficie con variedades de alta calidad enológica por color
[* V Censo Vitícola Nacional; ** Actualización Registro de Viñedos; *** base
de datos congelada al cierre de la cosecha 2004. Fuente: Instituto Nacional de
Vitivinicultura]

Gráfico 2b. Evolución de la
superficie con variedades de alta calidad enológica

Elaboración de vinos y mostos
Consecuentemente a la reducción de la superficie la producción de vinos también
ha disminuido. Históricamente, 1987 fue uno de los años en que se alcanzó una
mayor elaboración, con 26 millones de hectolitros. En la cosecha 2004, se
descubaron solamente 15464.289 hectolitros.

Gráfico 3. Elaboración de
vinos del país
[Fuente: Instituto Nacional de Vitivinicultura]
La disminución de la producción de vinos se debe no sólo a los cambios
cualitativos mencionados anteriormente sino también a la importancia que ha
adquirido la industria del mosto, que en los últimos años ha crecido por la
apertura de mercados externos y, a partir del año 1995, como resultado del
Acuerdo entre los gobiernos de las dos principales provincias productoras,
Mendoza y San Juan, cada año fijan un porcentaje mínimo de uvas que se destinan
a la producción de mostos, con el objeto de promover la diversificación
vitivinícola y evitar los excedentes vínicos.

Gráfico 4. Producción de
mostos y exportación de mostos concentrados
Actualmente, pese a la caída del consumo, la reducción de la elaboración permite
una situación de equilibrio que aleja la preocupación por los excedentes vínicos
que generaron históricamente muchas crisis vitivinícolas e influyeron
negativamente en el precio del vino.
El mosto concentrado ha constituido una importante salida económica para el
sector, siendo los principales mercados, en el año 2003, Estados Unidos
(40,46%), Japón (10,61%), Canadá (9,71%), Sudáfrica (8,38%) y Rusia (7,02%),
entre otros países.
Consumo
Las modificaciones en superficie y variedades plantadas también deben
comprenderse dentro del contexto de cambios acaecidos en el consumo, tanto a
escala mundial como nacional, reducción y preferencia por vinos de mayor calidad
y que determinaron una adecuación de la oferta a la demanda de vinos de calidad,
debiendo las empresas adaptar la elaboración a la misma, con la tecnificación
adecuada y el objetivo de mejorar la inserción en el mercado exterior.
Argentina, no obstante la disminución de los últimos años, es un importante
consumidor con un promedio anual de 12 millones de hectolitros en los últimos 5
años.
Si bien el consumo por habitante alcanzó el máximo en el año 1970 con 97,79
litros, en el 2003 fue de 33,68 litros por habitante.

Gráfico 5. Consumo de vinos – litros por habitante
[Fuente: Instituto Nacional de Vitivinicultura]
En cuanto a las
preferencias del consumidor en el mercado interno, se observa un cambio hacia
los vinos de color que de un 40% en el año 1996 llegó al 61% del total del
consumo en el 2003. Los vinos blancos, en cambio, pasaron del 60% del despacho
en 1996 al 38,91% en el año 2003.
Exportación de
productos vitivinícolas
Las exportaciones de vinos en los últimos años han sido fluctuantes y
disminuyeron a partir de 1999 en un 19% con relación a 1998. Desde 1995 hasta el
año 1999 las exportaciones argentinas fueron, en promedio, de 1000000 de
hectolitros. El país había logrado posicionarse en el mercado exterior con vinos
fraccionados de muy buena relación calidad-precio.

Gráfico 6. Exportaciones argentinas de vinos
[* Año 2004: enero-noviembre. Fuente: Instituto Nacional de Vitivinicultura]
Entre los años 1999 a
2001, se exportó un volumen promedio de 800000 hectolitros anuales y en el año
2003 las exportaciones se incrementaron un 50% en volumen y un 32% en valor FOB,
con 1852260 hl y 169.150.000 dólares estadounidenses. El 52,21% de las ventas
fue a granel, con un crecimiento del 42,02% y el 47,79% fraccionado, con un
aumento del 59,94% con relación al año 2002.
En el período enero-octubre 2004 se aprecia una disminución en volumen del
22,36% con respecto a 2003, no obstante, el Valor FOB se ha incrementado un
34,44%.
En el año 2003, la exportación de vinos con indicación varietal fue de 673902
hectolitros por un valor de 120560225 dólares estadounidenses, teniendo como
principales mercados a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Brasil y
Países Bajos, entre otros países. El 73,81% de los volúmenes comercializados fue
fraccionado y el 26,19% granel. El 71,72% correspondió a vinos de color y el
28,28% a vinos blancos. Los precios pagados por litro en las ventas a granel
fueron, en promedio, de 0,54 centavos de dólar por litro y de 3,44 dólares para
los vinos fraccionados.
Los envíos al exterior de vinos sin mención varietal alcanzaron en el año 2003 a
1.153.534 hectolitros y 43.146.568 dólares estadounidenses. Correspondiendo el
66,64% a envíos a granel y el 33,36% a vinos fraccionados. Tuvieron como
principales compradores a Estados Unidos, Paraguay, Rusia, Sudáfrica y Angola,
entre otros países. El 30,76% de estos despachos corresponden a vinos blancos y
el 69,24% a color. En cuanto a los precios de exportación se puede decir que los
mismos han mostrado para las ventas a granel un valor promedio de 0,29 centavos
de dólar y para los vinos envasados de 2,39 dólares.

Gráfico 7. Exportaciones
argentinas de vinos
[* 1998 a 2003 en volumen y valor FOB. Fuente: Instituto Nacional de
Vitivinicultura]

Gráfico 8. Comparativo de
enero de 2003 a octubre de 2004 en volumen y valor FOB.
[Fuente: Instituto Nacional de Vitivinicultura]
Durante enero-octubre
2004, siempre para vinos varietales, se han comercializado 534.696 hectolitros
lo que muestra una disminución del 5,97% con respecto a igual período del año
2003, pero en cuanto a los dólares ingresados por estas ventas se produjo un
aumento del 38,16%. Los vinos más demandados son: malbec, cabernet sauvignon,
chardonnay y merlot.
El acumulado enero-octubre 2004 para los vinos sin identificación varietal
muestra una disminución en volumen del 41,07% y un incremento del 27,27% en los
dólares obtenidos por la venta de estos productos, siempre comparado con igual
período 2003. Incide en estas cifras el no haberse registrado en el período,
ventas de grandes volúmenes de vino a granel a bajo precio.
En el año 2003 se vendieron al exterior 15.470 hectolitros de vinos espumosos
por un valor de 4969000 dólares. Los principales mercados son Estados Unidos que
representa el 37% del volumen exportado, Reino Unido, Brasil, Uruguay y Nueva
Zelanda.

Conclusión
La vitivinicultura ha mostrado en los últimos años una transformación adecuada
para consolidar una producción de calidad. Esta mejora va acompañada de la
implementación del sistema de indicaciones geográficas y denominación de origen
controlada que permitirá la diferenciación de los productos y un incremento en
el valor agregado.
En el marco del Grupo Mundial de Comercio del Vino, Argentina termina de
ratificar el Acuerdo de Aceptación Mutua de Prácticas Enológicas con un decisivo
efecto en la facilitación de los intercambios comerciales con los demás países
signatarios y actualmente se está trabajando en un Acuerdo de Etiquetado.
También se debe mencionar el proceso de negociación que en materia vitivinícola
se está llevando adelante con la Unión Europea como Estado Parte del MERCOSUR,
con el objeto de facilitar y promover el comercio de vinos. Fortalecer las
exportaciones aumentando los volúmenes exportados y consolidar los mercados
adecuando la producción a los requerimientos de los mismos, como están haciendo
otros países vitivinícolas, resulta un objetivo trascendente para la industria.
Para afianzar aún más el posicionamiento del vino argentino, tanto en el mercado
interno como externo, se está trabajando en el diseño de un Plan Estratégico
Vitivinícola que, entre otras acciones, encarará campañas conjuntas de promoción
de los vinos, investigaciones y el incremento de las exportaciones y según el
cual una industria competitiva y sostenible se logrará con el aporte de los
industriales, el Estado y los organismos científicos y técnicos. Finalmente, el
proceso exportador se facilita con la presencia y el respaldo de un Organismo de
control de la genuinidad y aptitud para el consumo objetivos específicos del
Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Bibliografía
Zuluaga, P.A.; Zuluaga, E; Lumelli, J.; De La Iglesia, F.: Ecología de la Vid
en la República Argentina (Boletín Especial) Mendoza, Argentina, Instituto
de Viticultura. Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Cuyo,
1971.
Salcedo, N.E.; Castro Bazán, T.S.; Masanés, E.: Estudio de Suelos y Drenaje
del Valle del Tulum (Estación Experimental Agropecuaria INTA), San Juan,
1976.
Cassino, A.; Garcia, A.; Parra, E.; Llorente, A.: Estudio Región Vitícola Sur
(Informe Preliminar), Río Negro, Instituto Nacional de Vitivinicultura, 1980.
Frigerio, H.: Zonas Vitivinícolas Argentinas, Mendoza. Argentina,
Instituto Nacional de Vitivinicultura, 1985.
Catania, C.; Avagnina de Del Monte, S.: Bases Técnicas para una Tipificación
de Vinos por su Origen en el Departamento Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina,
La Serena, Chile, OIV, 1987.
Pandolfi de Fernández, C.; Martínez, E.: Zonas Vitivinícolas Argentinas. XVII,
Madrid, España, OIV, 1992.
Pandolfi de Fernández, C; Cuello, I.: Regiones Vitivinícolas Argentinas,
Instituto Nacional de Vitivinicultura, 2002.
Pandolfi de Fernández, C; Cuello, I.: «Situación de la Vitivinicultura
Argentina», Vinífera 2002.
Estadística Vitivinícola Argentina Mendoza. Argentina, Instituto Nacional
de Vitivinicultura, 2003.
Más información:
http://www.inv.gov.ar/
Más información en ACENOLOGIA: Dossier
Vitivinicultura del cono sur
Colaboración:
Se agradece la valiosa colaboración del Lic. V. Pulvirenti en la realización del
presente trabajo.
Fotos: Augusto Foix y Daniel Serio.
[21.02.05]







Cepajes Aptos para la Región Patagónica y sus Cualidades Enológicas
En el
año 1916, invitado por el gobierno nacional para recorrer las distintas regiones
vitivinícolas del país, visita la Argentina don Louis Ravaz, por entonces
director de la Escuela Nacional Superior Agronómica de Montpellier, Francia.
Sobre el Alto Valle de Río Negro, deja expresado en su informe: “Es la zona más
apta, por sus condiciones ecológicas, para la elaboración de vinos finos en la
Argentina”.
Hoy
en día, podemos aseverar sin eufemismos que las zonas frías de la Nord-Patagonia
se consolidan como la mejor región vitivinícola del país para la producción de
vinos finos. La
Patagonia, es un terruño con vocación a la calidad aromática.
Sus
noches notablemente frescas durante el período de maduración de las uvas,
producen notas aromáticas muchos mas intensas, de una gran finura y complejidad.
1.-
MERLOT
:
Es
uno de los cepajes tintos que mejor se adapta a las condiciones climáticas de
nuestra región por su resistencia a los fríos invernales, su producción
constante y regular y su maduración temprana.
Este
noble cepaje se destaca en la zona patagónica, por producir un vino de sabor
suave, perfectamente equilibrado, de intensidad aromática y de un parámetro
cromático superiores al registrado en otras áreas vitivinícolas del país.
Virtudes éstas, que han sido reconocidas nacional e internacionalmente.
Se
erige así, el vino Merlot de Río Negro como el mejor de Argentina y de los
países productores del Nuevo Mundo vitivinícola. Un vino varietal que es,
simplemente, perfecto.
2.-
PINOT
NOIR
:
Cepaje adaptado a las regiones más frías, en Río Negro encuentra su máxima
expresión, posee un comportamiento excelente y sus vinos son de extraordinaria
finura, si bien ligeros de cuerpo pero de paladar impactante, muy elegantes, con
mucho carácter, con buena estructura tánica y una perceptible acidez.
Es
una prestigiosa variedad, que si bien no hay muchas hectáreas cultivadas en
nuestro país, su superficie últimamente esta creciendo. No obstante, se
encuentran muy pocos vinos Pinot noir en el mercado.
3.-
MALBEC
:
Constituye un cepaje que produce un vino decididamente argentino, que identifica
a nuestro país en los mercados del exterior. Sus peculiaridades quedan
expresadas en las mas importantes zonas vitivinícolas argentinas.
En el
Alto Valle de Río Negro, este cepaje, da un vino de buen cuerpo, con una
interesante constitución antociánica y taninos amables, posee una buena acidez y
un marcado aroma varietal. Un vino de excelente paladar.
El
Malbec rionegrino, es comparable a los mejores vinos Malbec del país.
4.-
CABERNET
SAUVIGNON
:
Cepaje que produce un vino que se viene elaborando en nuestro país desde el
siglo XIX, es decir, con una larga tradición Argentina. La tendencia actual, es
elaborarlo con maceraciones prolongadas, criarlo en barricas de roble (225 lt) y
atenuar al mínimo el acentuado carácter de pimiento verde.
Al
efecto, en nuestra región se debe implantar el cultivo en suelos de
granulometría gruesa, calientes, bien drenados y efectuar un adecuado manejo de
la canopia, con la finalidad de lograr una perfecta maduración polifenólica de
sus uvas en la cepa y disminuir su típico aroma; de esta manera se logra un vino
con muy buen color, exento de taninos “herbáceos”, “agresivos” y “astringentes”,
pero que permite su reconocimiento por el consumidor.
Río
Negro, elabora un Cabernet de fama internacional con tipicidad particular de las
zonas frías.
5.-
TEMPRANILLO
:
Es el
cepaje madre de los grandes vinos tintos de España. Sus potencialidades como
variedad, aún no han sido plenamente explotadas.
Cepa
perfectamente adaptada a regiones de climas frescos o zonas frías, se desarrolla
con vigor equilibrado y producción moderada, sus uvas poseen una maduración más
lenta y prolongada, proporcionando un vino de gran calidad, con mucha
concentración y color, apto para un prolongado envejecimiento.
En la
zona del Alto Colorado (Valle de Peñas Blancas, Río Negro), Bodega Sánchez
Carrillo, hemos tenido oportunidad de degustar un Tempranillo 1.994, cosecha
especial, de color rojo intenso con un profundo reflejo naranja, levemente
almendrado, de buen cuerpo, taninos amables, acidez equilibrada, con un regusto
fresco, de sabor armónico y aterciopelado. Un vino para meditar.
6.-
SYRAH
:
Su
carácter varietal y calidad son mejores en las zonas frescas, obteniéndose vinos
de gran estructura, destacada intensidad colorante, de muy buena calidad y que
envejecen muy bien.
El
Syrah es un vino de moda, que tiene excelentes perspectivas tanto para el
mercado interno como el de exportación.
En
nuestra región, se cultiva la variedad Balsamina, de caracteres enológicos muy
inferiores al Syrah, pero que de forma torpe y pertinaz el I.N.V. insiste en
denominarla incorrectamente.
En la
Patagonia, el autentico Syrah, debería cultivárselo con vigor y rendimientos
moderados, implantarlo en suelos de textura gruesa, pie de barda o barda, y
efectuar un correcto manejo del viñedo, con el objeto de lograr una óptima
madurez polifenólica de sus uvas, atenuar sus taninos y astringencias y alcanzar
una acidez amable de sus caldos.
Se
debe prestar mucha atención a cosechar la uva en su estado óptimo de madurez,
evitando el estado de sobremadurez debido a que es una variedad susceptible a la
plasmolisis de sus bayas, que da sabor a orujo al vino.
Es un
vino de guarda, por lo menos 2 años de estacionamiento en botella, ya que de
nuevo resulta duro de paladar. Superado dicho período, sus aristas se redondean
y manifiesta una seductora sensualidad.
7.-
SEMILLON
:
Es
una típica variedad para ser cultivada en las regiones mas frescas o frías del
país.
Así,
en el Alto Valle de Río Negro, las cepas se desarrollan con un vigor atenuado y
rendimientos moderados. Favorece su cultivo el clima seco y de alta luminosidad.
Es precisamente en esta región, que este cepaje ha sido rescatado y revalorizado
tanto en el mercado local como internacionalmente por la firma Humberto Canale
S.A.
Sus
uvas deben cosecharse cuando su punto de madurez está definido por las
características de las bayas, obteniéndose un vino con una bien equilibrada
relación alcohol/acidez, con un aroma profundo y personal de paladar intenso.
Río
Negro ofrece al público consumidor, uno de los mejores vinos Semillón que se
elaboran en el país.
8.-
SAUVIGNON
BLANC
:
Este
cepaje produce un vino de calidad superior, cuando se logra controlar el vigor
de las cepas, estableciendo un adecuado equilibrio entre la relación “área
foliar/producción”, y las uvas se cosechan en plena madurez.
Cabe
acotar, que el aroma característico de este vino aparece durante la fermentación
alcohólica a partir de formas precursoras.
En
nuestro país, la elaboración de vinos de esta variedad con suficiente tipicidad,
sigue siendo algo aleatorio.
Los
grandes vinos Sauvignon blanc en el mundo, corresponden a regiones húmedas con
una marcada influencia marítima (Valle del Loira y Burdeos en Francia;
Marlborough, Isla del Sur, Nueva Zelandia; Valle de Casablanca en Valparaíso,
Chile y Dpto. de Canelones en Uruguay); en nuestro país, solo la región
patagónica posee sobre una extensa franja del litoral Atlántico, que va desde la
desembocadura del río Colorado (Bs.As.) hasta el valle Inferior del río Chubut,
zonas que gozan de tales influencias.
El
Sauvignon blanc es una variedad que produce un vino de muy buena acidez, soporta
bien la fermentación maloláctica, permitiendo la eliminación de los sabores
herbáceos que empañan la límpidez de su aroma y su gusto.
En el
Alto Valle del Río Negro se elabora un vino Sauvignon de tonalidad amarillo
verdosa con reflejos acerados, buen cuerpo, redondo, regusto fresco y cuyo matiz
dominante es un intenso pomelo. Notable persistencia en el paladar. Un vino
elegante.
9.-
CHARDONNAY
:
Cepaje de gran plasticidad ecogénica, está presente en las más importantes áreas
vitivinícolas del mundo, adquiriendo diferentes dimensiones según el terruño. Es
una de las cepas más importante en la elaboración de vinos varietales, posee un
carácter varietal muy marcado, con una notable potencia aromática y exquisito
sabor.
Esta
variedad, en zonas de climas frescos o fríos como nuestra región, produce un
vino con un decidido aroma frutal, de buen cuerpo y armónico.
Es un
cepaje apto para elaborar un vino mas complejo a partir de la maduración
controlada de sus uvas, con fermentación en barricas nuevas de roble,
fermentación maloláctica y crianza sobre sus borras. Un vino aristrocrático,
superior.
10.-
TORRONTES
RIOJANO
:
Cepaje de origen criollo que produce el vino blanco emblemático de Argentina.
Se lo debe cultivar mediante un correcto manejo del viñedo, que involucre
plantas de vigor equilibrado y producciones moderadas.
Nuestra región, está en condiciones de obtener un vino Torrontés mas suave y de
mayor finura aromática que los provenientes del Noroeste del país (Salta, la
Rioja), con buena acidez, fresco, ligero y muy equilibrado si se le deja unos
pocos gr/lt de azúcar residual.
Cinco
Saltos, marzo de 2003.
Producido por: Ing. Agr. Federico Witkowski
Profesor Asociado de la Cátedra de Viticultura
Departamento de Producción.
Facultad de Ciencias Agrarias - Universidad Nacional del Comahue.
Ruta
151 - Km 12,5 - Cinco Saltos - Río Negro
Te.:
0299 - 4980005 - Telefax : 0299 - 4982200
Fuente:
http://www.redagraria.com/divulgaci%F3n%20t%E9cnica/articulos%20de%20dt/fca/cepajes_aptos.html








REGIONES
VITIVINÍCOLAS DE LA ARGENTINA
Esta es una
monografía de alumnos del Colegio SCHÖNTHAL del
segundo año, de la Orientación Laboral Administración de Empresas: Natalia
Flores, Santapola, Alejandro Doldan, Emilio El Hilon, Docente: Prof.
Ricardo R. Apduch Año 2000
Tomado de
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi2000/cap-fed/vinos-argentinos/regiones.htm
Generalidades
La República Argentina, ubicada en el extremo
sur de América, posee una extensa superficie territorial de
2.766.889 km. y un relieve muy
variado. Tiene como límite occidental la Cordillera de los Andes, que en
Argentina alcanza las mayores altitudes en el continente. El Cerro Aconcagua,
ubicado en la provincia de Mendoza es el pico más alto de América.
La amplia zona dedicada a la vitivinicultura, constituye una extensa franja con
pendiente variable, ubicada al oeste del país, al pie del macizo andino, desde
los 22° de latitud sur, hasta aproximadamente los 40° de latitud sur, abarcando
toda la zona templada.
Esta gran amplitud en latitud norte-sur, combinada con la topografía de los
numerosos valles andinos incluidos en la misma, condicionan grandes variaciones
ecológicas que posibilitan la clasificación de regiones vitícolas bien
demarcadas.
Esta diversidad de condiciones climáticas, permite el cultivo en cada región de
las que resultan más adecuadas, por sus exigencias y características, desde el
punto de vista climático y enológico.
En la mayor parte de la franja señalada, las altitudes son variables entre los
500 y los 1.500 m sobre el nivel del mar.
La Cordillera de los Andes influencia de manera decisiva el clima de buena parte
del territorio argentino y principalmente de su zona vitivinícola. El cordón
montañoso, determina que las masas de aire húmedo provenientes del océano
Pacífico descarguen su humedad sobre territorio chileno y si penetran en nuestro
país, el aire es seco y caliente, como es el caso del viento Zonda.
Los frentes húmedos que se desplazan desde el océano Atlántico arriban
esporádicamente hasta el pedemonte andino.En general, las precipitaciones se
producen principalmente en el litoral, alcanzando hasta las laderas orientales
de las sierras de las provincias centrales y del noroeste.
Por ello, el clima de la zona vitivinícola es, en general, de carácter
continental, semidesértico con estación invernal seca, templado o templado frío,
con precipitaciones en el período estival, que varían entre 100 y 300 mm
anuales, pudiendo alcanzar en algunos lugares los 400 mm de Iluvia al año.
Sin embargo las precipitaciones invernales en la Cordillera son importantes como
reserva de agua.La humedad relativa es baja, lo que sumado a la escasa
precipitación, constituye una condición excepcional para la calidad y el estado
sanitario de las uvas, evitando el desarrollo de enfermedades criptogámicas. Los
productos vitivinícolas argentinos son naturales y libres de residuos de
pesticidas.Las temperaturas apropiadas y una gran heliofanía durante todo el año
permiten que las distintas variedades de vid cultivadas puedan completar
perfectamente su ciclo vegetativo, alcanzando sus frutos madurez industrial y
niveles de calidad óptimos. Dado que la vid es una especie criófila, las
temperaturas invernales bajo cero resultan muy convenientes para su reposo
vegetativo. La ocurrencia de heladas tardías o tempranas es un factor climático
limitante en determinadas regiones. Otro factor adverso a la vitivinicultura lo
constituyen las tormentas de granizo, que en algunas localidades producen la
pérdida de parte de las cosechas.Los suelos, en general, son de gran aptitud
para el cultivo de la vid. Dada la extensión de la zona vitivinícola argentina,
presentan diversas características, desde arenosos a arcillosos, con predominio
de los suelos sueltos y profundos. Edafológicamente jóvenes, de origen aluvional
(aluvial -coluvial), formados por el arrastre de material por el agua de los
ríos, por la acción del viento y por los derrubios coluviales de las formaciones
montañosas. Son suelos de reacción alcalina, ricos en calcio y potasio y pobres
en materia orgánica, nitrógeno total y fósforo. Los valores de pH son por lo
general próximos a 8. Las escasas precipitaciones obligan a que los viñedos se
desarrollen irrigados por una compleja red de canales que distribuyen el agua
proveniente de los deshielos cordilleranos que forman ríos de régimen irregular,
cuyas crecidas estivales son captadas y almacenadas por medio de embalses y
otras obras hidráulicas. Al aprovechamiento del agua superficial debe añadirse
la captación de agua subterránea. La irrigación artificial permite que la
provisión de agua al viñedo pueda efectuarse en los volúmenes y épocas más
apropiadas, conforme al estado vegetativo de las vides y a la calidad que se
busca obtener.
El riego se realiza por diversos sistemas: por surcos, a manto, por goteo.
El riego ha posibilitado además la forestación de los canales que bordean
calles, caminos y rutas que con sus túneles de verdes frondas dan al paisaje una
fisonomía peculiar y tal vez única, permitiendo atemperar los rigores estivales
y confiriéndole características de verdaderos oasis dentro de una región
extremadamente árida. La Zona Vitícola Argentina puede ser dividida en tres
regiones bien diferenciadas por sus características ecológicas netamente
definidas y la diversidad de sus suelos: la Noroeste, la Centro Oeste y la
Sur.Representa el 91,34% de la superficie con viñedos del país. Se extiende
desde los 29,5° a los 36° de latitud sur.El cultivo de la vid en esta región se
realiza a altitudes que superan los 500 metros sobre el nivel del mar.
En ella se pueden distinguir dos subregiones: Mendoza y San Juan, con
características bien diferenciadas.

Región Centro -
Oeste
MENDOZA
Tierra
del buen sol y del buen vino, como suele llamársela, es el centro vitivinícola
más importante del país. Además, la vitivinicultura constituye una de las
principales actividades económicas de la provincia.En las últimas décadas ha
alcanzado un alto grado de desarrollo, puesto de manifiesto en el mejoramiento
de los cepajes y en el perfeccionamiento tecnológico. Las áreas cultivadas con
viñedos se encuentran, a modo de oasis, próximas a los ríos de montaña más
importantes, los que proveen el agua necesaria para la irrigación de los
cultivos. Para completar las necesidades de riego, también se hace utilización
de agua subterránea obtenida mediante numerosas perforaciones.Predominan las
variedades rosadas que se destinan principalmente a elaboración de mostos
concentrados y vinificación. Entre éstas podemos citar: Criolla Grande, Cereza,
Moscatel Rosado y Gewurztraminer destinada esta última a la elaboración de vinos
finos. Entre las variedades tintas de vinificar merecen mencionarse Malbec,
Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Barbera, Sangiovese,Tempranilla y
Bonarda, entre otras.Los cepajes blancos de vinificar cultivados son: Chenin
Blanc, Torrontés Riojano, Ugni Blanc, Semillón, Tocai Friulano, Chardonnay,
Riesling, Sauvignon Blanc, Moscato Bianco y Pedro Giménez, entre otras.Existen
también áreas destinadas al cultivo de variedades de mesa y pasas. Se distinguen
las siguientes áreas: Norte, Centro, Este, Valle de Uco y Sur.
Área Norte
Comprende las superficies vitícolas de los departamentos Lavalle y Las Heras,
irrigadas con aguas del Río Mendoza. Presenta marcadas diferencias con las áreas
Centro y Este tanto por sus características agroclimáticas como por las
variedades en ella cultivadas. Los suelos
en su gran mayoría son poco profundos y algo salinos, lo que demanda la
implementación de sistemas de drenaje para efectuar lavados que mantengan un
bajo nivel de sales. El clima es templado cálido con aproximadamente 200 días
libres de heladas, lo que permite una buena maduración de las uvas. Se cultivan
principalmente las variedades rosadas: Cereza, Criolla Grande y Moscatel Rosado
y entre las blancas predomina la variedad Pedro Giménez. Esta área es de gran
aptitud para el cultivo de uva de mesa y pasas, ya que se obtienen buenos
rendimientos y calidad.
Área Centro
De
condiciones ecológicas extraordinarias para la vitivinicultura, corresponde al
área históricamente conocida como "Primera Zona" muy prestigiada por la calidad
de sus vinos. Comprende los departamentos de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y
Godoy Cruz.El clima templado, variando de templado frío a templado cálido, según
se avanza de sur a norte, es adecuado para permitir la óptima maduración de las
uvas.La parte que limita con el área norte tiene características similares a las
de ésta. Los suelos son muy aptos para el cultivo de la vid, francos a
franco-arcillosos con bastante material grueso (grava y canto rodado). Tienen
muy buena permeabilidad y son pobres en materia orgánica y sin problemas de
salinidad.
La irrigación
se realiza utilizando aguas del río Mendoza.En el departamento de Luján de Cuyo
la vid se cultiva en el pedemonte de los cordones montañosos, a más de 850
metros sobre e) nivel del mar, en excelentes condiciones ecológicas. Predomina
el cultivo de variedades de alta calidad como Malbec, que en estas condiciones
agroclimáticas experimenta una exaltación de sus características enológicas
dando origen a vinos finos de gran singularidad y calidad, Cabernet Sauvignon,
Chenin, Merlot, Chardonnay, Syrah, Ugni Blanc, Tocai Friulano y otros de muy
buena calidad. El sistema de conducción es la espaldera baja y parral. Se
destaca un alto grado de perfeccionamiento tecnológico, que unido a las óptimas
condiciones ecológicas y a la bondad de las variedades cultivadas, han permitido
a esta área elaborar vinos finos tintos, rozados y blancos de calidad superior.
Actualmente se encuentra funcionando la Denominación de Origen " Luján de
Cuyo".
Área Este
Abarca los departamentos de San
Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz. Es la mayor productora de la
provincia, con el 49,34% de su superficie vitícola.
Está principalmente irrigada por el curso inferior del río
Tunuyán y por el río Mendoza, completándose la demanda hídrica por agua
subterránea captada por bombeo. Se cultivan principalmente las variedades
Criolla Grande, Moscatel Rosado, Pedro Giménez, Cereaz, Malbec, Bonarda,
Tempranilla, Sangiovese, Berbera, Ugni Blanc, Merlot y Syrah. EL sistema de
conducción más difundido es el parral, al que le siguen en importancia la
espaldera alta y baja. El clima es templado y posee un régimen superior a 2200
horas sol en el período de 210 días favorables para el desarrollo vegetativo,
permitiendo la perfecta maduración de la mayoría de las variedades
cultivadas.Tiene gran amplitud térmica anual, favoreciendo el reposo vegetativo
de las plantas. Los suelos son de origen eólico, de textura franco arenosa y areno limosa ricos
en potasio. También existen algunos suelos salinos los que deben manejarse
adecuadamente mediante lavados. Esta aérea ha producido progreso en el manejo de
los cultivos, sistematización del riego, incorporación de tecnologías y modernas
maquinarias, tanto en bodegas como en fábricas de mosto. Produce principalmente
vinos de mesa, vinos finos de excelente calidad y mostos o jugos concentrados de
uva.Es también importante la producción de uva para consumo en fresco y para
pasas.

Área Valle de Uco
Se
ubica al sudoeste de la ciudad de Mendoza. Es un valle formado por la cordillera
frontal y la región de las Huayquerías. Comprende el valle del mismo nombre.
Abarca territorios cultivados de los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San
Carlos, sobre el pedemonte de la Cordillera de los Andes. La altitud varía desde
los 900 m sobre el nivel del mar en la ciudad de Tunuyán hasta los 1 .200 m
sobre el nivel del mar en el Viejo Tupungato. La superficie implantada con
viñedos representa el 6,06% del total de la provincia de Mendoza. Los terrenos
cultivados con viñedos son irrigados por los ríos Tunuyán y Tupungato.Los
inviernos son rigurosos y los veranos cálidos con días templados o cálidos y
noches muy frías. La amplitud térmica diaria es de unos 1 5° C, lo que favorece
una muy buena producción de color y tanino en las uvas y permite disponer de
materia prima adecuada para obtener vinos destinados a una crianza prolongada.
Las heladas y el granizo son dos factores adversos que con frecuencia ocasionan
pérdidas en las cosechas, en algunos casos de importancia. En las zonas altas,
de marcada pendiente, los suelos son pedregosos, los cantos rodados aparecen
mezclados con arena gruesa y algo de limo, siendo de escasa fertilidad. A causa
de su composición física y mecánica son suelos muy permeables, sin problemas de
drenaje ni salinidad en su gran mayoría. En esta área predominan las variedades
tintas, entre las que podemos mencionar: Malbec, Tempranilla, Barbera, Merlot,
Cabernet Sauvignon, Sangiovese y Bonarda. Se cultivan también variedades blancas
de vinificar, tales como Semillón (principalmente en Tupungato), Torrontés
Riojano, Pedro Giménez, Chardonnay y Chenin, entre otras. Mención especial
merece la notable calidad de los vinos tintos principalmente de Malbec, variedad
que alcanza óptimos niveles cualitativos en el Valle de Tupungato.
La
variedad Semillón es el cepaje blanco fino más abundante en el valle,
especialmente en Tupungato, donde manifiesta al máximo sus excelentes
cualidades, dando un vino de pronunciado aroma frutal y buena acidez. En general
los vinos producidos en esta área tienen acidez elevada. Dentro del área Valle
de Uco, los productores de Tupungato, al pie mismo del cerro homónimo, se están
organizando para constituir la Denominación de Origen " Valle de Tupungato" y de
esta manera proteger y difundir la tipicidad y calidad de los vinos de la zona.
Área Sur
Comprende los viñedos de los departamentos de San Rafael y General Alvear. Este
oasis está irrigado por los ríos Atuel y Diamante y se ubica al pie de la
cordillera principal.Representa el 18% de los viñedos de la provincia de
Mendoza. En general, esta área ofrece excelentes condiciones climáticas y
edáficas para el cultivo de la vid. Los suelos son aluvionales, presentando gran
proporción de calcáreo. Con frecuencia el subsuelo es pedregoso. En estas
condiciones la vid vegeta sin excesivo vigor, dando moderados rendimientos.
Entre las variedades cultivadas se pueden mencionar Malbec, Bonarda, Cabernet
Sauvignon, Tempranilla, Chenin y Pedro Giménez, entre otras. Entre los sistemas
de conducción predomina la espaldera baja. Se producen vinos de mesa y finos de
excelente calidad. Los productores del sur mendocino se han organizado bajo el
sistema de Denominación de Origen con el nombre de "San Rafael" .
SAN
JUAN
La
vitivinicultura se desarrolla principalmente en el Valle del Tulum y en menor
proporción en los valles de Zonda y Ullum, ubicados entre la Cordillera de los
Andes y la sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan. También se
cultiva la vid en otros valles cordilleranos más altos y en consecuencia más
frescos, como Calingasta, Jáchal (a 1.165 m sobre el nivel del mar) e Iglesia.
El valle de( Tulum se extiende en el sentido norte-sur, en la parte
centro-meridional de la provincia, con una longitud aproximada a los 100 km, y
un ancho variable entre los 5 y 50 km. Ullum y Zonda son dos pequeños valles
vecinos al anterior, de unos 15 km de longitud en el sentido norte-sur y un
ancho variable entre 5 y 10 km, en el sentido este-oeste. La altitud sobre el
nivel del mar es de 630 m. El clima es cálido, de gran estabilidad. Las lluvias
son escasas.
Predominan vientos generalmente suaves y en primavera suele soplar el viento
Zonda, muy seco y caliente. Si sopla en época de floración o cuaje, suele
producir serios daños en los viñedos, no sólo por la elevada temperatura que
puede alcanzar el aire, sino por los bajos índices de humedad que se registran
simultáneamente. La incidencia del granizo es mucho menor que en la provincia de
Mendoza. Los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en
parte cubiertos de arcilla y arena adecuados al cultivo de la vid. Los ubicados
sobre la margen derecha son de gran fertilidad, en general arenosos, arcillosos
y poco profundos.
El agua de irrigación es apta para uso agrícola, siendo principalmente aportada
por el río San Juan y en menor proporción por el río Jáchal y también por
captación de aguas subterráneas mediante perforaciones.Las variedades rosadas y
blancas predominan en forma notoria sobre las tintas.La variedad predominante es
la Cereza, uva rosada de múltiple propósito ya que se destina a elaboración de
jugos concentrados y de vinos, generalmente vinificada en blanco y también para
el consumo en fresco y la elaboración de pasas. Le siguen en importancia en
superficie las variedades Moscatel de Alejandría, Pedro Giménez y Torrontés
Riojano entre las blancas. Las variedades tintas ocupan una superficie menor. En
los últimos años los productores sanjuaninos han efectuado marcados progresos en
el rumbo cualitativo tomado por la vitivinicultura del país. Se han implantado
aproximadamente 2.000 hectáreas conducidas, en partes iguales, en espaldera alta
y parral con variedades de alta calidad enológica. Entre las blancas se pueden
citar principalmente Chardonnay, Chenin, Semillón y Pinot blanco.
Entre las variedades tintas se han implantado Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot
preferentemente. En los viñedos existentes se ha mejorado el manejo del cultivo.
Otro hito importante lo constituye la adopción de tecnología de punta, lo que
les permite actualmente elaborar vinos finos de muy buena calidad. También se ha
profundizado la diversificación de los usos de la uva. Se han implantado unas
2.500 hectáreas de parral con variedades de mesa de alta calidad como Superior,
Italia, Red Globe y Alfonso Lavallée, entre otras. San Juan es la principal
productora de uva de mesa del país, con excelentes perspectivas y competitividad
para el mercado internacional. La brisa suave predominante y las ondulaciones
del terreno permiten disponer de excelentes condiciones para la desecación
natural de uvas con destino a la producción de pasas. Es la zona más apta del
país para este tipo de producción. Es en esta provincia donde se producen
preferentemente los vinos de licor, debido a la elevada riqueza azucarina que
alcanza la materia prima.

REGIÓN
NOROESTE
Es
una región geográficamente amplia. Se encuentra ubicada entre los 22° y 29° de
latitud sur.Comprende el sur de la provincia de Jujuy, parte de las provincias
de Salta, Catamarca y La Rioja y el noroeste de Tucumán.El cultivo de la vid
encuentra su mejor expresión en los valles cordilleranos irrigados, cuya altitud
oscila entre 1 .000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. Tales como Cafayate
en Salta, Andalgalá y Tinogasta en la provincia de Catamarca y Chilecito en La
Rioja. En donde la altitud es menor al límite inferior citado, el cultivo de la
vid resulta perjudicado por las excesivas temperaturas estivales. A menos de 1
.000 metros sobre el nivel de) mar el producto heliotérmico supera el valor
límite de 9,00 que permite el cultivo.
Pese a la gran amplitud
latitudinal que presenta esta región, el cultivo se concentra en los mencionados
valles, por lo que no es muy grande la superficie que reúne las condiciones de
irrigación y altitud requeridos. Efectivamente, esta región representa el 5,70%
de la superficie de viñedos del país.En esta región no se consideran subregiones,
ya que como se indicó anteriormente, el área cultivada con vid está generalmente
concentrada en valles aislados. Siguiendo la dirección norte-sur, cabe mencionar
los valles de la provincia de Jujuy.
Perico y El Carmen
Es un área vitícola muy reducida, de aproximadamente una centena de hectáreas,
que produce uvas destinadas al consumo en fresco. Se ubica en el departamento El
Carmen de la provincia de Jujuy. El factor limitante para el cultivo de la vid
es la precipitación pluvial, que registra anualmente valores superiores a los
600 mm, concentrados principalmente entre los meses de diciembre a marzo.Las
variedades más difundidas, en orden de importancia, son: Cardinal, AIfonso
Lavallèe, Dattier de Beyrouth y Reina de la Viña.El destino de la producción es
fundamentalmente el consumo en fresco como uva de mesa. El sistema de conducción
más utilizado es el parral (100% de los viñedos).
Valles Calchaquíes
Es quizá la más afamada de la región. Se denomina así al conjunto de valles
profundos, a mucha altitud, que forman las cadenas montañosas al oeste de Salta,
comprendiendo también el noroeste de Tucumán y el norte de Catamarca. Abarca: La
Poma, Cachi, Molinos, San Carlos y Cafayate en la provincia de Salta, la
localidad de Amaicha del Valle en Tucumán y Santa María en Catamarca.El clima es
templado, con notables amplitudes térmicas y extraordinaria diafanidad
atmosférica. Los veranos son largos. Ocasionalmente tienen lugar heladas tardías
en primavera, si bien el período libre de heladas es amplio, abarcando desde el
mes de octubre hasta abril. Son frecuentes las granizadas localizadas, durante
las tormentas de verano.Los suelos son generalmente franco-arenosos o arenosos
con elevada proporción de arena fina. El perfil del suelo es profundo con
subsuelo algo pedregoso que asegura una excelente permeabilidad y la lixiviación
de sales perjudiciales.El agua de irrigación proviene principalmente de los ríos
Calchaquí y Santa María y de numerosos cursos de agua, afluentes de esos
colectores. También se capta agua del subsuelo mediante perforaciones. La
variedad más cultivada es el Torrontés Riojano, por su aroma y sabor
característico produce un vino degran tipicidad. Le siguen, en importancia, las
siguientes variedades: Chardonnay, Chenin y Cabernet Sauvignon.El sistema de
conducción predominante es el parral (aproximadamente el 92% de los cultivos).En
esta área vitivinícola se destaca Cafayate como el principal centro productor,
con un 70% de la superficie con viñedos, seguido en importancia por San Carlos
en la provincia de Salta y Santa María en la provincia de Catamarca. Se destaca
la producción de vinos finos de gran calidad, principalmente los blancos
elaborados con uvas aromáticas de la variedad Torrontés Riojano, que les
confiere un aroma floral intenso y característico. También se producen vinos
regionales.
Valles de la Provincia de
Catamarca:
El relieve es muy montañoso y
su clima depende, en consecuencia, de la altitud. Justamente a causa del relieve
pueden distinguirse netamente dos áreas: la occidental y la del Valle de
Catamarca u oriental. El Valle de Catamarca tiene una precipitación anual de
aproximadamente 400 mm. Los suelos son profundos, francos o limo-arenosos. Las
temperaturas estivales son elevadas.El oeste es más fresco, con precipitaciones
anuales inferiores a 200 mm, distribuidas principalmente en el período estival.
Los suelos son bastante homogéneos, de textura media y fina,
pobres en materia orgánica, calcáreos y en general, poco salinos.Existe un neto
predominio de las variedades rosadas y blancas
de vinificar. La variedad Cereza, es utilizada con tres finalidades: vinificar,
consumo en
fresco y elaboración de pasas. También se cultivan en menor cantidad Torrontés
Riojano, Sultanina Blanca, variedad para pasa, Bonarda y Moscatel de
Alejandría.En el área occidental, el departamento Tinogasta, tiene prácticamente
el 70% de la superficie vitícola de la provincia, dedicándose a la producción de
uvas para consumo en fresco y para vinificar, con las que se elaboran vinos
regionales. Aquí se concentra la mayor cantidad de bodegas de la provincia de
Catamarca, que producen casi el 77% de la producción. Fiambalá, en el citado
Departamento, produce uvas para pasa. En el área del valle, se destaca Capayán,
dedicado a la producción de uvas para consumo en fresco. El sistema de
conducción predominante es el parral, utilizándose también la espaldera baja si
bien, en menor proporción. En los últimos años se han incorporado nuevas
técnicas de cultivo y tecnología en la parte industrial.

La Rioja
La vitivinicultura riojana está principalmente concentrada en pequeños valles
irrigados al oeste de la provincia, entre las Sierras de Velasco por el este y
la Sierra de Famatina por el oeste. En la ladera oriental de la Sierra de
Velasco, las precipitaciones superan los 300 mm. A causa de la variada
topografía, existen diferencias térmicas notables entre los valles del oeste y
la planicie, con registros en genera) elevados en verano.Los suelos, de tipo
aluvional, presentan textura más gruesa en la meseta y más fina en valles y
planicies. Son profundos, sueltos, bastante permeables, de buena fertilidad,
francos a franco-arenosos o franco-limosos y raramente salitrosos.El encepado
está constituido principalmente por variedades blancas y rosadas, entre las que
podemos mencionar al Torrontés riojano, que es el cepaje característico de la
región. El resto lo constituyen otras variedades perfumadas como Moscatel de
Alejandría y Torrontés Sanjuanino.
Los variedades tintas son menos cultivadas. Entre éstas predominan Bonarda y
Barbera. Para consumo en fresco y pasas producen las variedades Sultanina
blanca; Arizul y Cardinal. Esta última, se explota como primicia. El
Departamento Chilecito tiene la mayor superficie con viñedos de la provincia. Le
sigue el Departamento Coronel Felipe Varela y en mucha menor importancia podemos
citar a Famatina, Castro Barros, General Sarmiento y San Blas de los Sauces. El
sistema de conducción predominante es el parral, siguiéndole en mucha menor
importancia, el "majuelo riojano", el espaldero alto y algunos viñedos en
sistema de cabeza. El "parrón" (parral alto) se utiliza en los departamentos de
Sanagasta, Castro Barros y San Blas de los Sauces. Dadas las características del
clima, seco y luminoso, y las variedades cultivadas, se producen vinos
regionales, predominantemente blancos, de color amarillo dorado, alcohólicos,
poco ácidos, ligeramente dulces y muy aromáticos. También se elaboran vinos
finos, para lo cual se anticipa la cosecha, obteniéndose vinos de calidad
superior, de color amarillento pálido, con aroma intenso, pero más delicado que
el tradicional vino regional. La tipicidad del Torrontés Riojano goza hoy de
reconocimiento y aprecio a nivel internacional. Parte de la producción se
destina a consumo en estado fresco y como primicia. En la actualidad se
encuentra funcionando la Denominación de Origen " Valles de Famatina".
REGIÓN
SUR
Es la
más austral de todas las regiones vitivinícolas argentinas y la que está ubicada
a menor altitud. Comprende áreas bien determinadas por la provincia de La Pampa,
Neuquen y Río Negro, donde la vitivinicultura se asienta en las márgenes de los
ríos Negro y Colorado. Los días son templados y luminosos y las noches frescas,
con una apreciable amplitud térmica. La duración del período libre de heladas,
posibilita el cultivo de variedades precoses y de primera época.
Desde el punto de vista edáfico los suelos son coluviales y aluviales, de
textura mediana a gruesa, aptos para el cultivo de la vid.
A diferencia de otras regiones del país, la vitivinicultura constituye
una actividad secundaria en la economía de esta región y el cultivo de la vid ha
decrecicdo sensiblemente en los últimos años. En esta región se pueden delimitar
distintas subregiones bien diferenciadas.
Alto Valle del Río Negro
Concentra la mayor superficie vitícola de la región. Se trata de un valle
ubicado desde Chichinales hasta Confluencia, sobre las márgenes del curso
inferior de los ríos Limay y Neuquen.
Se trata de una unidad productiva que comprende los departamentos de
General Roca en la provincia de Río Negro y de Confluencia en la provincia de
Neuquen. Es el área vitícola de mayor importancia en la región sur. Por sus
condiciones climáticas esta sub-región es muy apta para la vitivinicultura.
El principal factor
limitante para el cultivo de la vid lo constituye las heladas tardías y
tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo vegetativo
largo.
El principal factor limitante para el cultivo de la vid lo constituye las
heladas tardías y tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de
ciclo vegetativo largo.
Se cultivan variedades tintas y blancas de vinificar, de alta calidad enológica,
tales como: Malbec, Merlot, Syrah, Piriot Noir, Cabernet Sauvignon, Bonarda,
entre las primeras y Torrontés Riojano, Pedro Giménez, Semillón, Torrontés
Sanjuanino, Sauvignon, Torrontés Mendocino y Chenin, entre las blancas.
Por cuanto el clima es más frío que en las regiones anteriormente tratadas, los
mostos se caracterizan por un mayor contenido de acidez que incluye una elevada
proporción de ácido málico y menor riqueza azucarina.
Se elaboran vinos de mesa y finos de apreciable calidad.








Vitivinicultura en el Cono Sur
Un universo de particularidades

El clima tropical impide la presencia de la vid en gran parte de Sudamérica,
aunque los fríos altiplanos permiten en ocasiones solucionar el problema del
exceso de humedad. El mapa de la figura 1 muestra zonas vitícolas escasas y
países que quedan excluidos del grupo de principales productores, como Paraguay
o Colombia, en los que la aparición de la vid es reciente, e incluso muchos
lugares en los que no se cultiva.
Los dos productores de vino más importantes de Sudamérica son Argentina (que
se disputa con Estados Unidos el cuarto lugar en el mundo) y Chile. Salvo en
Uruguay, que ya ha recibido el apelativo de «pequeño gigante americano» en
materia de vinos, y Brasil, con sus ocho millones y medio de kilómetros
cuadrados y una enorme variedad de climas, la producción de vino en el resto de
países sudamericanos muestra unas cifras reducidas si se comparan con otros
países del mundo con superficie equivalente.
Un nuevo mundo donde plantar
En los siglos XVI y XVII el vino se consideraba un elemento indispensable en
la alimentación. Para los españoles y portugueses que llegaban al nuevo
continente el vino era imprescindible, de modo que lo llevaban en sus
expediciones, a pesar del riesgo de que un viaje largo y unas condiciones
adversas estropearan el preciado contenido de los centenares de barricas que
tapizaban las bodegas de las naves. Era, por tanto, una necesidad vital llevar
el cultivo de la vid a las nuevas tierras colonizadas, asegurando así una
provisión de vino para sus usos sociales y, más importante, religiosos. No era
extraño ver desembarcar frailes acompañados de sarmientos que, al llegar a su
destino, plantaban en las misiones que fundaban y desde las cuales imponían
religión y costumbres. La vid vinífera, cuyo fruto era indispensable en la
consagración, halló un territorio nuevo, de enorme riqueza climática en el que
ya vivía una especie próxima en estado silvestre, para desarrollar con pleno
potencial su papel en la nueva sociedad. Ciertamente, los frailes comprobaron
pronto que con la buena calidad del suelo y el excelente clima de aquella región
las viñas prosperaban de forma más que satisfactoria. Animados por sus éxitos,
los frailes experimentaron con la cepa silvestre americana y consiguieron crear
vides híbridas que producían buen vino. Se extendió así el cultivo de la vid por
tierras americanas a partir de tres núcleos: México, Perú y Brasil, este último
con la decisiva intervención portuguesa. En Argentina y Chile la vid se aclimató
totalmente. En el polo opuesto, Colombia o Venezuela no han visto la expansión
de este cultivo hasta principios del siglo XX.

ARGENTINA
Mendoza, capital del vino argentino, disfruta de un clima de gran amplitud
térmica y una media anual de unos 15° C. Largos veranos y suelos arenosos
permiten un buen desarrollo de las vides, siendo la variedad más abundante la
torrontés, cepa blanca autóctona. Su aroma evoca las malvasías europeas, aunque
pertenece a un vino típicamente argentino apreciado en todo el mundo. También se
cultivan otras variedades blancas y tintas, entre ellas cabernet sauvignon,
chardonnay y sauvignon blanc. Las principales regiones vitícolas son los valles
calchaquíes, las ciudades de Chilecito y Nonogasta, el valle de Tulum, la zona
alta del río Mendoza, el valle de Uco, el sur, este y norte mendocinos y los
valles del río Negro.
Argentina elabora vino desde hace más de 400 años, cuando llegó con los
españoles una vid que, con el correr de los años, dio origen a las variedades
criollas presentes en muchos lugares de América. Mientras la filoxera destruía
los viñedos en europeos, en Argentina crecían vides milenarias sobre
portainjertos americanos, de mala calidad enológica pero resistentes a esta
enfermedad.
La cordillera de los Andes, al oeste, la llanura del este, la pampa central y
las tundras del sur configuran un país de grandes contrastes en el que se
desarrollan excelentes zonas vitícolas. Hasta hace unos años el vino producido
se destinaba a abastecer el mercado interior, pero la demanda empezó a decrecer
y los productores dirigieron su mirada hacia el exterior, con gran éxito. El
durísimo 2002 sacudió hasta sus cimientos la economía argentina, pero el país no
dudó en suscribir la aceptación mutua de prácticas enológicas con los países
integrantes del
Grupo Mundial de Comercio del Vino (WWTG), liberando así de escollos el
camino del vino criollo hacia Estados Unidos, uno de sus grandes destinos.
BOLIVIA
En este país se cultivan algunos de los viñedos más altos del mundo, a 1800 m
de altitud. La vid llega a Bolivia en el siglo XVI, procedente del actual Perú,
de cuyo virreinato formaba parte como Alto Perú. Durante siglos, su cultivo ha
sufrido vicisitudes políticas, económicas y sociales, sustentándose en una
estructura de viñedo familiar. A partir de los años sesenta del siglo pasado
adquiere mayor impulso la elaboración de vinos y del destilado autóctono
boliviano, el singani, gracias al esfuerzo de empresarios y agricultores
de Tarija, en la región situada en el valle del Guadalquivir y conocida como la
Andalucía boliviana. Estos emprendedores apostaron por la importación de
tecnología y cepas, que lamentablemente trajeron enfermedades a las vides
cultivadas. En el año 1982 el sector vitivinícola boliviano tocó fondo, pero en
el año 1986, gracias a los esfuerzos del Gobierno y de otros organismos, se creó
el Centro Vitivinícola de Tarija.
Con asesoría española, los enólogos bolivianos reconstruyeron el sector. Hoy
en día, el valle central de Tarija es el principal productor de uva de Bolivia.
La variedad más utilizada es la moscatel de Alejandría, que concentra casi el 80
% del cultivo de uva blanca. La tinta más abundante es la negra criolla.
Consideran sus expertos que el potencial del sector vitivinícola en este país es
sumamente interesante, ya que existe tierra apta para la expansión de los
viñedos por lo menos hasta unas 8000 hectáreas.
BRASIL
Con el octavo mercado interior más importante del mundo, Brasil constituye
sin duda alguna un buen lugar donde vender vino. Los más aventurados se han
atrevido incluso a producirlo allí mismo, tarea nada fácil por cierto, ya que
con un nivel de humedad tan alto la uva está sujeta a todo tipo de enfermedades.
La vitivinicultura fue introducida en Sao Paulo por los portugueses en 1532.
Las vides españolas llegaron unos años después, de la mano de un jesuita y
directamente a Rio Grande do Sul que, con sus verdes colinas onduladas, es una
de las mejores zonas vitícolas del país (tal vez incluso demasiado húmeda para
las vides). Pero ambas iniciativas tuvieron poco éxito. La historia de la
vitivinicultura brasileña es, hasta el siglo pasado, una sucesión de tentativas
fracasadas.
Se habla de tres etapas, todas en el siglo pasado. La primera, precursora, se
inicia con la construcción de rutas de comunicación que permiten la expansión
del vino. Surgen las primeras industrias, de tipo familiar, en ciudades que
siguen siendo hoy día los principales centros de producción. A continuación, una
fase expansiva, que se prolonga hasta 1970, amplía las áreas de viñedos y el
interés del consumidor, y hace famosas algunas marcas. Finalmente, la actual
fase comercial se caracteriza por la entrada de firmas internacionales que
revolucionan el sector y lo lanzan al mercado mundial. Brasil se reconoce por
unos vinos jóvenes y afrutados, con variedades blancas como chardonnay o
gewürztraminer, y tintas como cabernet franc o merlot. Hoy, los blancos
brasileños se consideran entre los mejores del mundo.

CHILE
Chile se ha convertido en uno de los países productores más interesantes. El
secreto no sólo es la uva, grande y sabrosa, sino su calidad de país vitícola
por excelencia, debido en parte a que se encuentra entre los mismos paralelos
que las zonas vitícolas europeas tradicionales, pero con peculiaridades que lo
mejoran.
Es un paraíso para la vid, por su geografía, su clima y su suelo, y porque no
conoce la filoxera. La vid llegó a Chile, una vez más, de