El
alcornoque

El alcornoque es un árbol perteneciente a la familia de las
Fagáceas. Esta familia incluye a especies de características similares al
alcornoque, tales como la encina, los robles, castaños, hayas, etc. Todas estas
especies tienen en común el tratarse, en general, de árboles, o a veces
arbustos, con flores masculinas y femeninas separadas, pero dentro del mismo
árbol.
El nombre científico en latín del alcornoque es "Quercus suber L". La primera
palabra es el género al que pertenece, en este caso Quercus, en el cual se
incluyen todos los árboles y arbustos productores de bellotas: la encina (Quercus Hex), el rebollo o roble melojo
(Quercus pyrenaica), el quejigo (Quercus faginea), la coscoja (Quercus coccifera),
el roble (Quercus robur) y muchas otras, que habitan principalmente en Europa, Asia y Norteamérica, hasta
un total de más de 500 especies. La segunda parte de su nombre, suber, es la
propia de la especie, y su significado en latín es "corcho". Por último, la
tercera parte del nombre (L), que no siempre se indica, corresponde al botánico
que
hizo la descripción de la especie, en este caso fue el sueco Linneo (abreviado
L.), en el año 1753, concretamente en su libro de "Species plantarum"9.
En
definitiva, no es mas (ni menos) que una especie de roble mediterráneo.
Es
muy grande la relación del vino con el roble: si no tiene paso por barricas, en
la botella tiene contacto con él. Aunque sea con la corteza de esta variedad.
Durante muchos siglos, las poblaciones rurales utilizaron el bosque mediterráneo
básicamente para extraer leña, madera como implementos agrícolas y taninos. Se
arrasaban muchos bosques en beneficio de la agricultura y el pastoreo, y también
para poner distancia entre la fauna silvestre y los asentamientos humanos. El
fuego era el medio principal para ello (Silbert, 1978)5.
Descripción botánica9.
El alcornoque es un árbol cuya altura en estado adulto suele oscilar, según la
edad y condiciones del suelo y tratamientos dados por el hombre a lo largo de su
vida, entre 10 y 15 m., llegando ocasionalmente hasta un máximo de unos 25 m.
El diámetro del tronco a la altura del pecho puede llegar hasta 1 m. o incluso
más, con un máximo de 2,5 m. y una circunferencia de 12 m. en casos
extraordinarios.
Su edad en estado natural puede llegar a ser superior a los 500 años, aunque
normalmente no suele pasar mucho de los 300. En condiciones de un
aprovechamiento intensivo de su corteza de corcho, su edad máxima disminuye
bastante, y en este caso no suelen superar los 150 o 200 años.

Su copa
tiene una forma redondeada, más estrecha y alta en árboles que crecen en
agrupaciones de bosque denso, y más amplia y colgante en árboles que crecen
aislados, por ejemplo en las dehesas.
La madera del alcornoque es dura y pesada, de color pardo claro algo rosado, y
con las vetas y radios muy marcados. Es difícil de secar y se rompe con
facilidad, a pesar de lo cual tiene diversos usos para piezas que deban resistir
el rozamiento o la pudrición, como son partes de barcos, herramientas, parquets,
mesas rústicas, etc.

La corteza del alcornoque
es su característica más singular y, actualmente, la
más valiosa en términos económicos. Es una corteza de color grisáceo, muy
gruesa, poco densa y con numerosas y profundas grietas (colenas) a lo largo del
tronco, en los árboles que no han sido nunca descorchados. Está compuesta
principalmente de corcho, un material que se origina a partir de las capas de
células muertas y huecas que se van creando desde el interior de la capa madre
hacia el exterior. Tiene unas excelentes cualidades de elasticidad, resistencia,
aislamiento, etc., que lo hacen prácticamente insustituible, para multitud de
usos industriales.
La función
original del corcho en el alcornoque es proteger al árbol frente al fuego, muy
frecuente en las regiones de clima mediterráneo en las que vive. Esto lo
consigue al arder solamente la parte exterior, quedando el interior cerrado a la
entrada de aire y, por consiguiente, a la combustión. Así, aunque el follaje
fuera destruido, las partes vitales del árbol quedan intactas y puede rebrotar
una vez pasado el incendio.
Las raíces están constituidas por una gruesa principal de soporte que se dirige
hacia abajo directamente y otras raíces secundarias más superficiales.
También llegan a unirse con raíces de otros árboles cercanos (intercambiando
sustancias nutritivas) y con hongos de varias especies, que le ayudan a capturar
algunas sales minerales del suelo.
Las hojas del alcornoque, al igual que las de la encina, son persistentes,
permaneciendo varios años en el árbol y no perdiéndose en invierno, como ocurre
en el caso de robles y castaños. A menudo se produce un cambio brusco de estas
hojas, apareciendo el árbol con un falso aspecto de enfermedad que desaparece al
crecer en primavera las nuevas. Son coriáceas, es decir, duras, con consistencia
de cuero, de color verde oscuro y sin pelos en la parte superior (el haz) y más
claras y algo pelosas en la posterior (envés). Son de forma oval a oblonga, con
algunos pequeños dientes en el borde. Miden, en general, unos 3-6 cm. de
longitud y unos 2-4 cm. de anchura, Tienen de 5 a 7 pares de nervios laterales
que no se suelen ramificar y que llegan hasta los pequeños dientes del borde.
Las hojas están sostenidas por un rabillo o pecíolo de hasta 2 cm. de longitud.
Las flores
aparecen en primavera, normalmente entre abril y junio, aunque
también aparecen algunas flores en otoño. Las masculinas, en grupos colgantes de
4-8 cm., nacen en las ramillas del año anterior. Son muy pequeñas y poco
vistosas, con forma acampanada. Las flores femeninas crecen solas o en grupos de
hasta tres en las ramillas del año (aunque a veces en las U año anterior), con
una cúpula que las protege en la base y que luego forma el cascabillo de la
bellota.
El fruto
es una bellota de unos 2-5 cm. de longitud por 1-2 cm. de anchura, con
un peso de unos 2-4 gr., llegando hasta 25 gr. excepcionalmente. Suelen ser de
color castaño rojizo al madurar y tiene un pedúnculo de hasta 40 mm. de
longitud. La cúpula o cascabillo se distingue de otras especies por tener las
escamas de la parte superior arqueadas o revueltas, al contrario que las de la
encina, que están unidas al cascabillo, y a la de la coscoja que las tiene mucho
más salientes. La bellota está madura en el otoño del mismo año, dando lugar a
tres cosechas distintas:
a) Bellotas primerizas, brevales o sanmigueleñas: son bellotas del año anterior,
que maduran en septiembre-octubre, en poca cantidad, pero muy grandes.
b) Bellotas segunderas, medianas o martinencas: es la cosecha fuerte, de
noviembre-diciembre, con bellotas de tamaño medio.
c) Bellotas tardías o palomeras que caen hacia finales de enero.

Requerimientos ecológicos del alcornoque9.
La mayor parte de las regiones en las que crece el alcornoque son de clima
mediterráneo. Este clima se caracteriza, a grandes rasgos, por sus temperaturas
templadas en invierno y muy calurosas en verano, así como por precipitaciones en
forma de lluvia concentradas en primavera y otoño, con un verano seco en el que
pueden pasar hasta más de tres meses sin llover.
Esta especie, dentro de este tipo de clima, tiene unos requerimientos concretos
para poder crecer en buenas condiciones fisiológicas. En cuanto a las
temperaturas, deben ser suaves, especialmente en invierno, ya que, aunque puede
soportar el calor intenso, siempre que tenga cierta humedad en el suelo, sus
hojas anchas y relativamente blandas son muy sensibles a las heladas. Por esta
razón, no se le encuentra normalmente en regiones con clima muy continental
donde nieva a menudo (interior de Castilla-León, por ejemplo), o en alta
montaña. Solamente pasa ampliamente de los 1.000 m. de altitud en las regiones
más cálidas de su área de distribución, como son Andalucía, Marruecos, etc. En
este último país puede encontrársele hasta los 2.000 m. en la cordillera del
Atlas.
Las regiones en las que vive el alcornoque tienen casi siempre sequía en verano,
al menos de un mes, pero necesita, por otro lado, una cantidad mínima de unos
400 litros/m2 de lluvia al año y, según las zonas, hasta más de 1.000 litros/m2.
En cuanto a los suelos en los que crece, la característica más importante es que
no tolera aquellos en los que exista calcio libre en cierta cantidad, es decir,
que no se encuentra en regiones en las que predominen las rocas calizas, a menos
que sean de tipos muy concretos (calizas duras como es el mármol y las
dolomías). Puede crecer en suelos pobres, poco fértiles, siempre que cumplan el
requisito anterior. Además, sus raíces necesitan una buena aireación,
prefiriendo suelos arenosos o con abundante materia orgánica y que no se
encharquen durante mucho tiempo al año, porque en este caso el oxígeno no podría
llegar tampoco a sus raíces. En definitiva necesita
terrenos
sin calcio y poco compactos para facilitar su oxigenación.14
El alcornocal9.
El alcornoque se encuentra en gran parte de su distribución como una especie
dominante, formando bosques puros o en mezcla con otras especies y casi siempre
correspondiendo al tipo de los bosques esclerófilos, es decir, formados por
plantas de hojas duras. Las plantas mediterráneas han adquirido una serie de
características que les ayudan a vivir en óptimas condiciones en este ambiente.
Se pueden resumir de la forma siguiente:
* Hojas persistentes en invierno, al contrario de lo que sucede en los bosques
fríos del Norte de Europa.
* Hojas pequeñas y coriáceas o transformadas en espinas.
* Producción de ceras y aceites.
* Resistencia al fuego, ya sea mediante rebrote (por ejemplo, gracias a su
corteza suberosa) o por tener semillas que germinan en gran cantidad después de
los incendios (jaras, pinos, etc.).
Estructura de la vegetación en los alcornocales.
Los bosques de alcornoques siguen un proceso de degradación que va haciendo que
cambien las especies de plantas que lo acompañan y la estructura de la
vegetación. Este proceso puede ser natural, debido al fuego de los rayos, al
pastoreo, a los animales salvajes, etc., o bien, más frecuentemente, debido a la
actuación del hombre. Así, se pueden diferenciar los siguientes tipos de bosques
de alcornoques:
a) Alcornocal maduro denso: la mayor parte de los bosques de alcornoques si no
actuara el hombre sobre ellos tendrían en estado óptimo una estructura de bosque
denso, con árboles de gran altura (15-20 m.) y un sotobosque escaso, en el cual
predominarían especies de plantas leñosas y herbáceas que no necesitan mucha
luz.
A menudo aparecen junto al alcornoque los robles, los rebollos, los quejigos,
las encinas, los acebuches, etc., según el clima de cada zona.
b) Alcornocal aclarado con arbustos: al aparecer claros en el bosque como
consecuencia de la muerte de árboles, incendios, talas o suelos poco apropiados,
pueden desarrollarse arbustos de tamaño considerable, como son el madroño, el
brezo arbóreo, el durillo y otros.
c) Alcornocal con matorral ralo: con una mayor degradación, producida a menudo
por la actividad humana (pastoreo, incendios, etc.), se extienden especies de
matorral, cediendo paso posteriormente a las jaras y jaguarzos, diversas
leguminosas (como son las ahulagas, tojos, escobas y retamas), labiadas
(cantuesos, tomillos, romero, etc.) y brezos, entre otras muchas especies.
d) Pastizales del alcornocal: en suelos ya muy pobres o bien en los ecosistemas
del tipo "dehesa", como los que predominan en muchos alcornocales de la
Península Ibérica. El ganado y el laboreo del suelo favorecen la presencia de
una gran diversidad de plantas herbáceas, ya sean anuales o vivaces (que viven
durante más de uno o dos años). Las familias más importantes son, sobre todo,
las gramíneas y las leguminosas, dando a estos pastos un gran valor ganadero.

. Geografía de la industria corchera.

Existen
aproximadamente 2 millones de hectáreas de alcornocales en el mundo
2.
Esto es estimativo ya que no hay datos nuevos sobre densidad de la plantación,
edad de los bosques o explotación. Un tercio se encuentra en Portugal, la cuarta
parte en España y lo restante se reparte entre Italia, Francia y África
( sobre todo Argelia y Marruecos que juntos suman una tercera parte de la
producción)
Estos bosques mediterráneos son ideales para el crecimiento del alcornoque
por altas temperaturas, buena insolación y humedad.
La Península Ibérica
abastece las tres cuartas partes de la producción mundial de corcho: 274 mil
toneladas sobre un total de 374 mil. En Italia se llega a producir 14 mil
toneladas procedentes, en su mayor parte, desde Cerdeña.3
"El vino
oporto es el embajador de Portugal, pero los tapones de corcho representan para
el país más en valor de exportación que el vino", dice Alvaro Cavaleiro,
director de APCOR, la asociación portuguesa del corcho. "Tenemos unos 12.000
trabajadores directos en esta industria y, por ejemplo, en nuestro distrito del
norte, el 50% de nuestra economía se basa en el corcho". Como ejemplo de la
importancia de la industria del tapón de corcho, una fábrica portuguesa, la
Subacentro, emplea 220 personas y produce más de un millón de tapones trabajando
un turno de ocho horas.4
De acuerdo con los datos manejados por el Instituto de Promoción del Corcho de
la junta de Extremadura (IPROCOR, 1991) la superficie del alcornocal en el mundo
es, aproximadamente, de dos millones doscientas ochenta y nueve mil hectáreas,
con la siguiente distribución:
|
País |
Porcentaje
sobre total
|
Superficie en
hectáreas |
|
Portugal |
32,7 |
750.000 |
|
España |
21,8 |
500.000 |
|
Argelia |
17,9 |
410.000 |
|
Marruecos |
14,8 |
340.000 |
|
Francia |
4,3 |
100.000 |
|
Túnez |
4,3 |
99.000 |
|
Italia |
3,9 |
90.000 |
|
Total |
100 |
2.289.000 |
Puede verse la preferencia del alcornoque por la zona atlántica
de su área geográfica, correspondiéndole, aproximadamente, las dos terceras
partes de la superficie total. La Península Ibérica concentra la mitad de la
superficie, mientras algo menos de la mitad restante se halla en los países del
Norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez), estando el resto diseminado por el
Sur de Francia, Italia y en algunos puntos aislados de Los Balcanes (Croacia,
Grecia, etc.). Es importante la presencia en las islas del Mediterráneo, con
clima cálido suave y húmedo, principalmente en Córcega, Cerdeña y Sicilia, así
como algunos ejemplares escasos en Mallorca.
Fuera de estas áreas, se han establecido en otros países del mundo pequeñas
explotaciones de alcornoques, aunque con poco éxito y valor económico hasta el
momento. Entre otros, se han plantado en el Suroeste de Estados Unidos, en el
Sur de la antigua Unión Soviética, Japón, etc.
Portugal posee la mayor superficie, distribuida por todo el país, especialmente
en el Alentejo y otras zonas del Centro y Sur, haciéndose más raro hacia el
Norte, tal vez por la competencia con especies como el roble, o por la actividad
humana, al ser tierras de clima más fértil para la agricultura.
En primer lugar, una elevadísima concentración espacial, ya que sólo está
presente en 6 de las 17 comunidades autónomas (Cataluña, Extremadura, Andalucía,
Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid). Se debe precisar, sin
embargo que la auténtica realidad de dicha concentración no existe más que en
las doce provincias siguientes: Gerona, Barcelona, Badajoz, Cáceres, Cádiz,
Huelva, Sevilla, Ciudad Real, Toledo, Madrid,Alicante y Castellón. Sobresalen
claramente del resto, al representar juntas más del 90 por 100 del valor de la
producción Gerona (63%), Badajoz (16%) Cádiz (9 %) y Sevilla (6%).
Cerca de dos tercios de la producción industrial corchera procede de Gerona,
donde se aglutina en muy pocas localidades de las comarcas del Ampurdán y de La
Selva (Cassá de la Selva, Palafrugell y Sant Felíu de Guíxols).
Algo semejante sucede en la provincia de Badajoz, con las localidades de Jerez
de los Caballeros y, sobre todo, San Vicente de Alcántara, de manera que puede
afirmarse que, aproximadamente, el 75 por 100 de la industria corchera española
se encuentra en ocho o diez municipios.
En segundo lugar, estamos ante un sector dominado, en todas partes, por la
pequeña empresa, generalmente de tipo familiar.
En tercer lugar, inexistencia de correlación entre disponibilidad de materia
prima y actividad industrial. Mientras la industria del sudoeste se caracteriza
por la preparación de la materia prima y por la obtención de productos
semielaborados, la industria gerundense aparece especializada en la rama
propiamente manufacturera, lo que constituye la llamada 1ndustria
transformadora". Se puede decir, por tanto, que las industrias extremeñas y
andaluzas actúan, en gran medida, como auxiliares de la industria corchera
catalana.
Esta desigual situación no es algo reciente sino, como se ha visto con
anterioridad, un rasgo distintivo de la industria corchera desde su nacimiento.

Producciones de un alcornocal.
El corcho.
En Portugal se dice
“si quieres un negocio inmediato planta
viña, si lo quieres para tus hijos, olivares, si lo quieres para tus nietos,
planta alcornoques...” 2

El alcornoque no debe descorcharse hasta que no ha
llegado a un tamaño y edad suficientes (normalmente unos 25 o 30 años). Si
se hace antes puede afectar el crecimiento posterior del árbol. Cuando llega a
esta edad, se descorcha el árbol por primera vez, hasta una altura que no suele
sobrepasar 1,3 m. El corcho que se obtiene entonces es el corcho bornizo que es
irregular, con grietas profundas (colenas), no apto para fabricar tapones y por
eso se suele triturar y utilizar en la fabricación de aglomerados. En las
siguientes pelas se va subiendo un poco la altura de descorche9.
En la segunda pela, nueve o más años después según las zonas, se obtiene
el llamado corcho segundero. Es de mejor calidad que el anterior, pero aún tiene
profundas grietas o colenas. Es en la tercera pela, a los 45 o 50 años de
vida del árbol, cuando se obtiene el primer corcho de calidad o corcho fábrica.
El corcho proporciona unos grandes beneficios a los propietarios de las
explotaciones de alcornocal, superando incluso a los del ganado o cultivos
agrícolas. Este recurso, sin embargo, tiene el inconveniente de no poder
recolectarse nada más que cada nueve años, en el sur de España, o cada diez o
más en otras regiones más frías, por lo cual es difícil realizar una explotación
sostenida. La saca se realiza siempre en verano por estar el árbol en un momento
de gran actividad vegetativa y porque hay menos peligro de producir heridas al
arrancar las planchas9.
La manera ideal de explotar un alcornocal es mediante una ordenación adecuada.
Si la finca o explotación es suficientemente grande se puede dividir en varias
zonas o cuarteles, cada zona se descorchará en un año distinto, repartiendo así
los beneficios en el tiempo. Hay lugares en los que todavía se realiza una pela
fraccionada, dividiendo la parte descorchable del árbol en dos zonas, sacándose
cada una en años distintos.
Al mismo tiempo que se regula la frecuencia de la saca, hay que asegurar la
regeneración, ya que donde hay un pastoreo más o menos intensivo no pueden
crecer nuevos árboles, con lo cual el alcornocal se va haciendo cada vez más
viejo, comenzando a desaparecer sus componentes principales. Para evitar esto,
hay que reservar zonas valladas para que no entre el ganado durante un cierto
número de años, o bien proteger a los árboles mediante espinos, etc. Cuando el
arbolado es suficientemente alto, se puede abrir la zona al pastoreo y dedicarse
a regenerar otra parte, continuando así, de forma rotativa, con toda la
explotación.
El valor económico del corcho varía mucho en función de su calidad, pero ésta
depende de muchos factores: la genética de cada árbol o grupo de árboles, el
clima de la zona, los suelos, la situación topográfica, etc., pero también de
las heridas de saca y de poda, de la cobertura de matorral, de las enfermedades,
etc. Por esta razón, se debe intentar mantener el alcornocal en el mejor estado
posible.
La producción de corcho de un árbol es muy variable, dependiendo de la edad,
tamaño, clima, suelo, altura de descorche, etc. Puede llegar desde pocas decenas
de Kilogramos hasta árboles excepcionales que rebasen la tonelada de corcho
producido.
La montanera y los pastos9.
La ganadería es, junto al aprovechamiento de la corteza del
alcornoque, el principal recurso de los alcornocales hoy en día. Actualmente,
debido al alto precio que alcanza el corcho y al abandono del campo por el
hombre, está pasando en muchos lugares a un segundo plano y en otros se sostiene
gracias a las subvenciones que llegan de la Comunidad Europea y de otras
instituciones públicas.
Sin embargo, tradicionalmente, la ganadería ha sido el
aprovechamiento que proporcionaba mayores rentas a los propietarios que
explotaban los alcornocales, principalmente los que se encuentran en forma
adehesada, junto a las encinas y a otros árboles. La mayor parte de los terrenos
que actualmente tienen alcornoques son zonas marginales, de sierra, cuyos suelos
no pueden soportar el laboreo y los cultivos intensivos. Por este motivo, salvo
los de suelos más ricos, se dedican al pastoreo y, generalmente, no se cultivan.
A veces, se siembran cereales o plantas forrajeras que son un complemento
alimenticio para los animales.
Un importante recurso alimenticio para el ganado en la dehesa
es la montanera. Aunque la bellota del alcornoque es bastante amarga y áspera,
al contrario que la de la encina, los animales la consumen sin problemas.
Además, tiene la ventaja adicional de que el alcornoque produce bellotas en
varias cosechas al año, repartidas a lo largo de todo el otoño, desde septiembre
hasta principios del año siguiente. Por tanto, se consigue que el ganado
encuentre alimento durante todo ese periodo, sobre todo entre noviembre y
diciembre.

La leña y el carbón9.
El alcornoque es un árbol de crecimiento bastante lento. Su
madera es de gran densidad y muy dura; sin embargo, no se utiliza a menudo
debido a la facilidad con que se rompe y a la dificultad con la que se trabaja.
Además, es difícil encontrar ejemplares rectos cuya madera no tenga excesivos
nudos y defectos. Por el contrario, es muy apreciada para su utilización como
leña, al tener un gran poder calorífico (alrededor de 4.000 Kcal/Kg., para leña
seca) y una combustión larga y lenta.
La leña se obtiene principalmente durante las podas, que se
suelen realizar en invierno, cuando la actividad vegetativa del árbol es
bastante baja. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los alcornoques no se
deben podar el mismo año de su descorche, ya que entonces quedan muy debilitados
y pueden morir fácilmente.
El alcornoque tiene la peculiaridad de que la leña que
produce está recubierta por el corcho bornizo, por lo que, antes de utilizarla
debe quitarse la corteza. Este corcho se puede vender y utilizar para
trituración y fabricar productos de corcho aglomerado. Se le denomina "bornizo
de invierno", para distinguirlo del "bornizo de verano" que se produce en la
época de descorche.
El carbón que se obtiene de la leña es muy bueno. Dependiendo
del coste que tenga el transporte de la leña hasta los lugares donde se va a
utilizar, es preferible convertirla en carbón en el mismo monte. Además, el
carbón tiene la ventaja de que, a igual peso, tiene más poder calorífico que la
leña, normalmente entre 7.000 y 8.000 Kcal/Kg. Por tanto, es más barato de
transportar y más sencillo de almacenar, al ocupar menos espacio.
La caza.
Muchos de los bosques de alcornoques no se utilizan hoy en
día para usos ganaderos o agrícolas, bien porque se encuentran en zonas de
sierra, con suelos muy pobres, en zonas de difícil acceso para la
comercialización de los productos o, simplemente, porque son zonas despobladas
donde no hay nadie que se encargue de su explotación
En general, en cualquier alcornocal hay un recurso que cada
vez tiene más valor económico: la caza. Es un aprovechamiento que no exige unos
cuidados excesivos de las fincas, que necesita poca mano de obra, y que está
siempre presente, a menos que se haga un uso abusivo de él.
Otros aprovechamientos9.
En un bosque o dehesa de alcornoques se pueden encontrar
otros múltiples recursos naturales que, si son bien gestionados, pueden llegar a
ser un complemento económico importante:
* La miel, obtenida en colmenas colocadas expresamente para ese fin, es
cada vez más popular y valorada como un producto natural y ecológico de la cual
existen denominaciones de origen ya en el mercado.
* Los hongos o setas, que aparecen en grandes cantidades en las épocas de
lluvia, especialmente en otoño, también alcanzan a menudo precios muy altos en
el mercado.
* Las plantas medicinales y aromáticas tienen cada vez mayor popularidad,
siendo muy apreciadas e incluso cultivadas. En algunas regiones se ha tenido
incluso que regular su recolección para evitar que desaparezcan totalmente.
Entre estas plantas están el romero, el orégano, el poleo, tomillos, jaras, etc.
* Otras plantas se pueden aprovechar por sus frutos u otros órganos
comestibles, por ejemplo, los espárragos, los palmitos, los madroños y muchos
otros.
Plagas del alcornoque9.
Existen numerosas especies de insectos que viven en los
alcornoques, alimentándose del árbol, tanto de sus hojas como del corcho, la
madera, los frutos o incluso de las yemas y flores. Sin embargo, no todas ellas
pueden ser consideradas como plagas ya que a menudo se encuentran en pequeño
número, con poblaciones estables y sin causar daños graves a la planta.
Solamente se habla de plaga cuando el equilibrio existente entre la población
del insecto y la resistencia o capacidad de recuperación del arbolado se rompe.
De los insectos descritos a continuación, unos constituyen
plagas graves en distintos lugares y momentos, mientras que otros no lo son
tanto, pero se incluyen como ejemplo o por su interés económico o ecológico.
También pueden ser considerados como plagas, a veces, otros grupos zoológicos,
tales como aves, mamíferos, gusanos nemátodos, arácnidos, etc.
Para combatir estas plagas se usan tanto productos químicos
de diverso tipo como la lucha biológica, utilizando a los parásitos de estos
insectos. También es muy aconsejable tener el alcornocal en un buen estado
sanitario, mediante podas y sacas correctas, evitando las heridas por las que
pueden entrar estos insectos y que debilitan a los árboles.
Las plagas más comunes son producidas por los siguientes insectos:
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a) Insectos que se alimentan de las
hojas (defoliadores): La oruga o palomilla, la lagarta peluda, otros insectos.
b) Insectos que atacan al corcho: La culebra o culebrilla
(foto), la
hormiga.
c) Insectos que atacan a la madera: Las banderas, el Cerambyx,
los barrenillos.
d) Insectos que atacan a las bellotas: El gorgojo de las
bellotas.
e) Insectos que atacan a las raíces: Los gusanos blancos.
Enfermedades del alcornoque9.
Pueden ser causadas por un organismo vivo (bacteria, hongo o
virus), o bien por las condiciones del medio (temperatura, humedad, presencia de
sustancias tóxicas, etc.) En el caso del alcornoque, existen diversas
enfermedades que se encuentran con frecuencia en nuestros montes y que afectan a
diversas partes del árbol (raíces, ramas, hojas, etc.), teniendo distinta
gravedad, afectando principalmente a árboles muertos o debilitados, pero a veces
también a los sanos.
Como medida de lucha contra estas enfermedades se puede
aconsejar lo mismo que se ha mencionado para las plagas. En un bosque en buen
estado de salud es muy difícil que se difundan estos problemas. Además, cada
enfermedad tiene unas características y tratamientos específicos, según su
naturaleza. Entre las más comunes se encuentra
- Pudrición blanca de las raíces, la roya anaranjada, las "escobas de bruja", la
tinta, el chancro, el chancro carbonoso, la seca.
2) ALCORNOQUE Y ALCORNOCALES
3)
EL CORCHO. ESTRUCTURA FÍSICO-QUÍMICA, PROPIEDADES
4)
EL TAPÓN DE CORCHO NATURAL
5)
EL TAPÓN DE CORCHO AGLOMERADO.
6)
CONTROL DE CALIDAD
7)
ENCORCHADO
8)
GLOSARIO
9
)BIBLIOGRAFÍA. LINKS DE INTERES. AGRADECIMIENTOS.
