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Notas sobre Cata de vinos
De buscar información en la web sobre vinos,
encontramos una cantidad de material que queremos poner a su disposición.
Claves para
Degustar un Vino www.cuisine.com.ar
La degustación
www.vinosalmundo.com/Ver_articulo.asp?id=102
Los
Aromas y Sabores del Vinowww.vinosalmundo.com
Tabla
de Aromas de los Vinos Tintos
Hablemos
de degustación
www.haarth.com
Degustar,
es gustar el vino.
El
Arte de la cata
www.chilevinos.com
Loa
de la cata...¡a ciegas!
www.reservaycata.com/espanol/prensa394.htm
El
lenguaje de la degustación
www.FincaSantaMaria.com.ar
Que
es una cata? Prof. Rolando E.
Ovalles
Organice
una cata hogareña
Prof. Rolando E. Ovalles
¿Que
es una degustación a ciegas.?
Prof. Rolando E. Ovalles
Distintos
pasos de la degustación del vino
http://www.flichman.com.ar
Claves
para Degustar un Vino
http://www.cuisine.com.ar
Clave 1
NO SE DISTRAIGA
Interrumpa su conversación, concéntrese realmente en el vino que está probando.
Ese vino trata de comunicarse con usted usando un lenguaje de colores, aromas y
sabores. Si le presta atención no le resultar difícil desentrañarlo.
Clave
2
MIRE EL COLOR CONTRA UN PAPEL BLANCO
El color de un vino no se aprecia mirando la copa al contraluz. Obsrvelo desde
arriba, inclinando la copa (hasta donde pueda, sin que se derrame) sobre una
superficie bien blanca: un mantel o una hoja de papel.
Clave 3
EL VINO NO SE HUELE, SE OLFATEA
Haga girar el vino en la copa para que desprenda sus efluvios aromticos. Luego
meta la nariz adentro y detecte esos aromas.
Clave
4
QUE AROMAS PUEDE DETECTAR
Podrá olfatear los siguientes aromas: (1) a vino, (2) a frutas, flores o
especias, (3) a vainillas, chocolate, tabaco, o frutas secas, el vino ha pasado
por buena madera. Y pare de contar. Cuando el aroma a frutas es pleno,
probablemente estar probando un tinto nuevo.
Clave 5
CON EL VINO EN LA BOCA, HAGA UN BUEN BUCHE
No se trague el vino derecho viejo como quien bebe muerto de sed en pleno verano
tórrido. Degústelo a pequeños sorbos, haciendo un buen buche con cada trago.
Paladée, mastique el vino, piénselo en la boca.
Clave
6
TEMPERATURA ADECUADA Y MODAS MANIATICAS
No tome el vino blanco helado, con la copa empañada, como es manía de los
Argentinos. El mucho frío le achata los aromas. En cuanto a los tintos, algunas
variedades, Syrah, por ejemplo, puede refrescarlas suavemente en los días
tírridos.
Clave
7
NO TOME ETIQUETAS SINO VINO
Pruebe el vino a ciegas, sin saber qué marca esté degustando. Seré asé una
prueba imparcial, sin influencia de la publicidad, las promociones o su
fidelidad a determinada marca. De éste modo, la opinión que sobre él se forme
ser genuina.

La
degustación
El vino
para ser percibido y conocido por el hombre debe ser, como toda sustancia
integrante de la naturaleza, percibido por sus sentidos.
La Cata en el Vino.
El vino para ser percibido y conocido por el hombre debe ser, como toda
sustancia integrante de la naturaleza, percibido por sus sentidos
Es importante conocer
que para apreciar y disfrutar un vino no es necesario ser un profesional de la
cata pero sí es necesario tener en cuenta los pasos fundamentales que se deben
cumplir cuando se trata de una cata analítica y profunda.
Describir un vino no es
tarea fácil, describir su gusto es tan difícil como describir una buena comida y
resultaría casi imposible si no se tiene bien desarrollado un vocabulario de
términos para la degustación
Lo mismo ocurriría en
el caso de querer describir tanto su color , en la etapa visual, como su aroma,
en la etapa olfativa
Para un catador este proceso está signado por una serie de pasos y
procedimientos lógicos que conforman una verdadera técnica.
Cuando una persona se predispone a disfrutar de un vino y a realizar un análisis
este es de fundamental importancia despertar todos los sentidos y prestar
atención.
Para comenzar con la cata de un vino específico es de suma importancia en primer
lugar realizar una buena lectura de la etiqueta, la variedad, el contenido de
alcohol, etc. Una vez que el vino se encuentra en la copa comienzan a
involucrarse tres sentidos fundamentales del hombre como lo son:
· El sentido visual: en donde el protagonista es el ojo.
· El sentido olfativo: en donde el protagonista es la nariz.
· El sentido gustativo: en donde el protagonista es la lengua

La
degustación, el sentido visual
Es sin
lugar a dudas uno de los primeros sentidos involucrados en la cata, el cual
puede darnos una buena información del vino a analizar, aportando al catador
elementos …
El sentido visual.
Es sin lugar a dudas uno de los primeros sentidos involucrados en la cata, el
cual puede darnos una buena información del vino a analizar, aportando al
catador elementos como para que el mismo pueda realizar una primera aproximación
apelando a su intuición la cual debe ser desarrollada por él.
Es importante hacer un serie de recomendaciones para realizar una cata en forma
exitosa, una de ellas esta relacionada con el tipo de luz a emplear. La
luminosidad es muy importante y en caso de no poder contar con luz natural, la
cual sería la ideal, se recomienda evitar la luz fluorescente ya que la misma
distorsiona los colores. Es de suma ayuda colocar detrás de la copa una hoja
blanca ya que la misma ayudará a contrastar el contenido y nos brindará así
información de su intimidad.
Se deben tener en cuenta los siguientes conceptos como lo son la limpidez o
transparencia la cual esta asociada a la brillantez o enturbiamiento que posee
el vino, esto nos determina el estado sanitario del mismo y su proceso de
oxidación. Un vino brillante refleja la luz y hasta en ciertos casos emite
destellos, esto significa que es absolutamente límpido. Por su parte un vino
claro es también límpido pero a diferencia con el anterior no emite destellos.
Por el contrario un vino anudado no es límpido y no refleja la luz.
Otro concepto a tener en cuenta en la etapa visual esta asociado al color el
cual habla de la edad del vino y su cuerpo. Como es natural el vino, al igual
que muchos elementos de la naturaleza, está sometido a las leyes de la física
como la de la teoría de los colores , es decir que absorbe parte de los
espectros que componen la luz y refleja otra.
Generalmente los vinos son blancos, rosados, rojos o variaciones de éstos. El
color en los vinos blancos varía desde lo casi incoloro, pasando por los tonos
verdosos hasta casi llegar a los colores amarillos intensos y dorados profundos.
Es importante tener en cuenta los matices marrones ya que éstos nos darán
indicios de que el vino está oxidado. Los vinos blancos tienden con el paso del
tiempo a oscurecerse y si la guarda se ha realizado en barricas lo mas probable
es que ganen en intensidad de color.
Cuando hablamos del color de los vinos tintos hacemos referencia a una
característica importante, ya que éste revela mayor información que en los vinos
blancos. Los colores varían desde un rubí intenso, pasando por tonos naranjas y
en algunos casos llegando a ser levemente marrones. Los vinos tintos pierden
color con respecto a la edad, al contrario de los vinos blancos, esto quiere
decir que mientras mas evolucionado sea el vino mas claro será. Una prueba de
ello consiste en observar la copa desde el centro hacia los bordes, si mantiene
el matiz concentrado desde el centro hacia los bordes estamos ante la presencia
de un vino joven, por el contrario si en los bordes es más claro y marrón que en
el sector central el vino cuenta con cierta edad o es un vino evolucionado.
Cuando hacemos mención al cuerpo del vino nos referimos a la medida de la
carencia de agua en él. Una forma aconsejada para evaluar el cuerpo de un vino
es moviendo la copa en círculos y observando de que manera el vino desciende por
las paredes de ella Los vinos con características de mucho cuerpo son pesados,
robustos y no aguados, por lo tanto descienden dejando grandes estrías. Los
vinos de medio cuerpo son un poco mas aguados y delgados lo que hace que los
mismos se deslicen por la copa dejando a su paso estrías mas delgadas y por
último los vinos livianos o de poco cuerpo son aquellos que no se adhieren a las
paredes de la copa cuando ésta se hace girar en círculos.
Estos datos que se van obteniendo si bien no son definitivos le aportan al
catador información importante, forman la primera aproximación.

La
degustación, el sentido olfativo
Una vez
analizada la etapa visual se procede a analizar una de sus partes más íntima
como lo son sus aromas. En ésta etapa del análisis interviene el olfato por lo
que órgano esencial interviniente es la nariz.
El sentido Olfativo.
Una vez analizada la etapa visual se procede a analizar una de sus partes más
íntima como lo son sus aromas. En ésta etapa del análisis interviene el olfato
por lo que órgano esencial interviniente es la nariz. El olfato es sin lugar a
dudas el sentido más importante ya que no solo aporta datos respecto del aroma
de los vino sino que además está íntimamente relacionado con los sabores.
Cuando colocamos el vino en la copa y procedemos a describir sus aromas nos
encontraremos que los mismos generalmente no están relacionados con la uva.
Cuando tenemos que describir el aroma de un vino tendremos que recurrir a
nuestros propios sentidos y a las analogías que encontremos por ejemplo en la
naturaleza. Es por eso que en la mayoría de los catadores se encuentran
presentes las palabras como "aroma a vainilla", "aroma a cedro", "aroma a
cuero", "aroma a hiervas recién cortadas", etc. Hay que recordar que los aromas
son procesados por el cerebro, es por eso que muchos de ellos son subjetivos por
lo tanto se perciben de manera distinta dependiendo del catador. Por tal motivo
es de suma importancia que un catador profesional o aficionado se mantenga
permanentemente en contacto con la cata de vinos para poder así incrementar y
registrar los diferentes aromas en su cerebro.
Los aromas pueden clasificarse de la siguiente manera:
· Aromas primarios: los aromas primarios son aquellos que aportan el carácter
distintivo dependiendo de la variedad de uva del terruño y del clima. Están
conformados por los aromas más llamativos, frescos y afrutados.
· Aromas secundarios: los aromas secundarios está definidos por aquellos que
provienen del proceso de fermentación. Está compuesto por un olor vinoso y por
la levaduras las cuales actúan en esta etapa. A medida que la fermentación
avanza los aromas sufren un proceso de cambio que los convierte en más
atractivos y novedosos.
· Aromas terciarios: los aromas terciarios están definidos por aquellos cambios
que se producen en el envejecimiento de los vinos (en sus aromas primarios y
secundarios) especialmente dentro de la botella. Estos cambios se asocian a
variaciones Físico-Químico y son los más difíciles de descubrir y describir pero
a su vez son los más elegantes.
Las diferentes maneras de describir un vino a través de sus aromas nos llevan
también a utilizar otras denominaciones como lo es "la nariz de un vino".
La nariz de un vino está relacionada como ya henos mencionado anteriormente a
los aromas percibidos cuando se inhala el vino en una copa generalmente de boca
ancha. En un mismo vino una nariz o tipo de olor puede detectarse en forma
inmediata y fácilmente mientras que en otro este proceso no es tan sencillo de
lograr.
Una nariz agradable está relacionada por ejemplo con una nariz floral, o sea
aquella nariz que se percibe en un campo de flores, una nariz picante está
asociada a los aromas a hierbas, en una nariz frutal se hacen presente los
aromas a frutas, etc.
Una nariz desagradable se relaciona con una nariz metálica, en la que se
perciben aromas a metal, con una nariz oxidada determinada justamente por la
oxidación del vino y que generalmente está acompañada por un color marrón, una
nariz avinagrada es lógicamente una nariz desagradable asociado a olores
similares al vinagre.
Las palabras con las que se puede describir un vino son infinitas, ellas están
asociadas a los aromas que cotidianamente los catadores van a adquiriendo o
asociando en su cerebro en el transcurso de la vida corriente. Sin embargo para
el experto francés Emile Peynaud los aromas pueden clasificarse de la siguiente
manera:
· Los aromas asociados a la caza, piel, carne, sebo, etc., los denomina dentro
de la serie animal.
· Los aromas asociados a las flores, almendro, naranjo, jazmín, rosa, clavel,
etc., se encuadran dentro de la serie floral.
· Los aromas provenientes de la hierva, pasto, verduras, sauce, musgo, lirio,
etc., está asociado a la serie vegetal.
· Los aromas como hidrocarburos, sulfuros, farmacéutico, cloro, grafito entre
otros se relacionan con la serie química.
· La serie madera está conformada por los aromas a roble, cedro, lápiz, corteza
caja de puro, etc.
· Los aromas derivados de las frutas como son las cerezas, peras, grosellas,
manzanas, ciruelas, frambuesas, duraznos, limón, pomelo, avellanas, aceitunas,
plátano, naranja, etc., los clasifica dentro de la serie floral.
· Los aromas como anís, champiñón, clavo, nuez, orégano, alcanfor, pimienta,
nuez moscada, etc., corresponden a la serie especiada entre otras

La
degustación, el sentido gustativo
La etapa
gustativa en la cata es la última en realizarse; en ella se hacen presente las
papilas de nuestro órgano principal interviniente, la lengua, es además la más
importante y placentera …
El
sentido gustativo.
La etapa gustativa en la cata es la última en realizarse; en ella se hacen
presente las papilas de nuestro órgano principal interviniente, la lengua, es
además la más importante y placentera ya que a través de la misma podremos
corroborar o no las primeras impresiones que obtuvimos en las etapas anteriores
y además obtener infinidad de otros elementos que definirán sus cualidades.
Al igual que en el análisis de los aromas, también en la definición de los
sabores contamos con infinidad de gustos para hacerlo, sin embargo los mismos se
han resumido en cuatro grupos fundamentales como lo son: lo ácido, lo salado, lo
dulce y lo amargo.
Todos los sabores presentes en la naturaleza y fundamentalmente en los vinos, ya
sea en un estado de suma pureza como mezclados, se pueden agrupar dentro de las
cuatro categorías que se han mencionado. A su vez los mismos pueden contener un
solo sabor o la mezcla de los cuatro principales.
Los sabores de los vinos se revelan en secuencia dependiendo esto de la parte de
la boca con la que entran en contacto.
Las sustancias dulces se pueden clasificar en dos grupos como lo son: los
azúcares provenientes ellos de las uvas y los alcoholes que se forman durante la
fermentación.
La dulzura de un vino se detecta en la punta de la lengua. Apenas el vino entra
en la boca se nota la dulzura o la falta de ella.
Los vinos dulces son aquellos asociados a una solución de azúcar, por el
contrario aquellos vinos que carecen de azúcar se los denomina secos.
Las sustancias ácidas son aquellas provenientes en parte de la uvas como lo son
el ácido málico, tartárico y cítrico. Otras tres sustancias ácidas provienen del
proceso de fermentación como los son el ácido succínico, láctico y acético.
Este factor de gusto, la acidez, es más característico de los vinos blancos que
de los vinos tintos, ya que para un vino blanco la acidez conforma la columna
vertebral del mismo, le da firmeza y definición es por ellos que los vinos
blancos muy ácidos tienen un gusto firme no así los carentes de esta sustancia a
los que se denominan vinos flojos.
Las sustancias amargas están compuestas por los fenólicos o polifenoles. Su
percepción se relaciona con la astringencia, cierta rugosidad en el paladar. Los
tanino pertenecen a esta clasificación.
El tanino es una sustancia que se produce naturalmente en la cáscara de la uva y
en la semilla. Como en los vinos tintos las uvas se fermentan con sus cáscaras
los niveles de taninos en ellos son mayores que en los vinos blancos. Al igual
que la acidez en los blancos, los taninos conforman la columna vertebral de los
vinos tintos. Debido a la cantidad presente de ésta sustancia en los distintos
vinos se los clasifica en amargo, firme o suave. La presencia de los taninos en
la boca se percibe cerca del fondo de la lengua, en el lado interior de las
mejillas, y entre éstas y las encías si el nivel del tanino es alto.
Las sustancias saladas provienen de ácidos minerales y orgánicos, como sulfatos,
cloruro, potasio, sodio, etc.
Exacta conjunción de Sabores.
Luego de haber analizado la estructura básica gustativa de un vino, la cual está
conformada por los cuatro sabores principales : dulce, ácido, amargo y salado,
es de suma importancia reconocer el verdadero equilibrio de los mismos en un
buen vino. Un buen vino no puede ser completamente dulce o carente de azúcar o
ácido o carente de acidez, lo mismo ocurre con la astringencia. Un ejemplo de
ésto se explicaría de la siguiente manera; el sabor dulce es el de más agradable
sensación, ya que el mismo protege de la acidez y amargor pero a su vez siempre
debe ir acompañado de éstos ya que sin ellos, o sea un vino completamente dulce,
resultaría aburrido. Lo mismo ocurre con el amargor y la astringencia de los
taninos, es decir que un vino es posible describirlo solo sobre la base de
reconocer la relatividad de los sabores en él.
******************************************

Los
Aromas y Sabores del Vino
La naturaleza,
las etapas del cultivo y de elaboración han dejado a nuestra disposición huellas
propias y características en un sinfín de aromas y sabores familiares.
Estos aromas y sabores muy
difíciles -pero no imposibles- de identificar cuando recién comenzamos a
agudizar y a prestar atención a nuestros sentidos, como son el olfato y el gusto
entre otros. Y es allí, frente a la copa con vino cuando nuestras percepciones
sensoriales comienzan a movilizarse e introducirse en ese maravilloso mundo de
colores, olores y gustos de la mas sana y noble bebida.
Lo primero que debemos tener presente es que existen tres tipos de aromas y
sabores que debemos develar, y son los primarios, secundarios y terciarios. Los
primarios son las dadas por el tipo de uva dado por su entorno eco climático y
es allí donde estarán los aromas a frutas, hierbas y los que nos dejo el
terruño; los secundarios son las brindadas por la elaboración y por ende
fermentación en la cual percibiremos las levaduras, madera y todo otro tipo de
elemento propio de esa etapa; y los terciarios que son los mas complejos y están
dados por el tipo de crianza que puede ser en botella o en madera, esto es el
tipo de maduración que se ha optado para esta etapa, y a la cual se denomina
bouquet. No olvidemos que el vino debe madurar y no envejecer para darnos ese
bouquet lleno de olores familiares que tantas veces nos retrotraen a
pensamientos del pasado y del presente.
Los vinos elaborados durante el año solo
presentaran características primarias y secundarias y son los llamados vinos
jóvenes.

Podemos decir con seguridad que los aromas mas
comunes que podemos encontrar en el vino son florales, frutados, herbáceos,
especiados etc. y maderizados resultantes del añejamiento entre otros.
Con respecto a los sabores la paleta es infinita también pero debemos tener en
cuenta que los fundamentales son cuatro y son el dulce, salado, ácido y amargo;
esto son los que distinguen sin problema nuestra lengua, el dulce se percibe en
la punta, el salado en los bordes inferiores, el ácido en los costados
superiores y el amargo en la parte posterior.
Al catar un vino debemos tener presente que
tres son las etapas, el ataque que es la primer sensación donde percibiremos el
dulce como principal característica, luego viene la evolución donde los otros
tres salen a relucir que son el salado amargo y ácido, y la ultima es la
sensación final que nos deja donde observaremos la acidez o el amargor del vino
o tal vez la combinación de ambas.
Tanto al acercar la copa con vino a nuestra
nariz como al degustar, nuestra inspiración jugara el rol importantísimo de
expresar lo que sentimos con olores y sabores familiares que seguro tenemos en
nuestra memoria.
La manera de poder adquirir un lenguaje
adecuado para poder describir nuestras personales percepciones cuando se nos
hace difícil, es pura y únicamente la practica de olores y sabores que
seguramente nos son familiares, y seguramente en algunos casos deberemos
retrotraer nuestra memoria olfativa y gustativa; para ello concéntrese,
inspírese y trate de recordar; comience a leer las etiquetas (que en muchas de
ellas traen los descriptores), consígase “La rueda Aromática del Vino”, “El
Universo Aromático del Vino”. “Descriptores Aromáticos”; lea escuche vea y
memorice y trate luego de lograr con practica elaborar usted mismo sus
descriptores, comenzando primeramente con vinos varietales para luego pasar a
los cortes o blends, con o sin madera.
Como no me cansaré de repetir que este ejercicio es sumamente complicado, a
continuación enumeraré palabras que le serán de suma utilidad (aunque existen
muchas mas) para describir los vinos:
 | Florales: Rosa, Tilo,
Miel, Violeta, Jazmín, Acacia, Magnolia. |
 | Frutales: Naranja,
Pomelo, Limón, Banana, Melón, Manzana, Pera, Membrillo, Frambuesa, Grosella,
Cereza, Almendra, Nuez, Durazno. |
 | Especias: Vainilla,
Canela, Clavo de Olor, Pimienta, Azafrán. |
 | Animal: Cuero, Miel,
Manteca, Plumas, a Caza. |
 | Vegetal: Pimiento Verde,
Champiñón, Levadura, Cedro Pino, Pasto Cortado, Campo, Madera. |
 | Mineral: Tierra, Tiza.
|
 | Balsámico: Resina, Pino,
Jarabe, Vainillado. |
 | Químico: Levadura, Acido
Acetico, Carbónico. |
 | Empireumático: Ahumado,
Tostado, Quemado, Acaramelado. |
Mucho se ha hablado y se habla de este tema y
este trabajo solo intenta hacer un pequeño aporte más a toda persona que quiere
o recién se inicia en esta fascinante práctica; entonces manos a la obra, a
comenzar, prestar atención y a inspirarse...El vino espera.
Carlos Alberto Valdés
Wine Consultant Argentina.
wineloversclub@yahoo.com.ar
Editor Calificado de
VinosalMundo.com

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ofrecen un manual sobre La degustación
del vino, cuyo índice es el siguiente:
CAPITULO I •La cata 3 •La sala de cata 3
•La copa 4 •Clases de cata 5 •Fases de la cata 6 CAPITULO II •La fase visual 7
•La limpidez 7 •El color 8 •Conclusiones del análisis visual de un vino 9
CAPITULO III •La fase olfativa 10 •Examen del aroma 10 •Interferencias y
relaciones de los aromas 12 CAPITULO IV •La fase gustativa 15 •Zonas de
percepción 15 •Los sabores fundamentales y su percepción 15 •El sabor ácido 17
•El sabor amargo 18 •Reacciones de sensibilidad química 19 •El sabor dulce 20
•El sabor salado 21 CAPITULO V Vocabulario de la cata 23
Tabla
de Aromas de los Vinos Tintos
|
Tintos |
|
Aromas Primarios o Vegetales |
|
Serie
vegetal |
Serie
floral |
Serie
frutal |
Serie
mineral |
|
pimiento
verde |
violeta |
frutas
rojas y negras |
pimienta
verde |
|
laurel |
lilas |
grosella
negra o cassis |
pimienta
negra |
|
café
fresco |
geranio |
cereza |
pimienta
blanca |
|
hoja
verde de tabaco |
rosa |
fresa |
pimentón |
|
helecho |
peonia |
frambuesa |
tomillo |
|
setas |
flores
secas |
mora |
clavo |
|
sotobosque |
rosa
marchita |
lichi |
nuez
moscada |
|
trufa |
|
albaricoque |
cardamono |
|
botón de
grosellero |
|
arándalo |
|
|
|
|
guinda |
|
|
|
|
ciruela |
|
|
Aromas Secundarios o de Fermentación |
|
Serie
de fermentación |
Serie
láctea |
Serie
amílica |
|
levadura |
leche |
plátano |
|
miga de
pan |
yogur |
caramelo
ácido |
|
briovhe |
mantequilla fresca |
laca de
uñas |
|
galleta |
queso
fresco |
barniz |
|
pastelería |
levadura |
|
|
bollería
fina |
|
|
|
Aromas Terciarios o de Crianza |
|
Serie
vegetal |
Serie
frutal |
Serie
especiada-madera |
Serie
empireumática-animal |
|
sotobosque |
frutas
rojas y negras maduras |
roble |
cacao |
|
trufa |
en
compota |
eucalipto |
pan
tostado |
|
brezo |
mermeladas |
pino |
pan de
especias |
|
|
recocidas |
regaliz |
avellanas y almendras tostadas |
|
|
orejones |
madera
tierna |
nueces |
|
|
albaricoque |
madera
ahumada |
café |
|
|
ciruela
pasa |
madera
quemada |
tabaco |
|
|
cereza
confitada |
resina |
jugo de
carne |
|
|
cereza y
ciruelas en licor |
incienso |
cuero |
|
|
higos |
ceniza |
tinta |
|
|
higuera |
canela |
almizcle |
|
|
aceitunas negras |
vainilla |
caza de
pelo y de pluma |
|
|
|
coco |
piel de
animal |
|
|
|
tabaco |
sangre |
|
|
|
caja de
puros |
|
|
|
|
barniz |
|
|
|
|
laca |
|
|

Hablemos
de degustación (http://www.haarth.com)
“Fruto de
la sinfonía entre la naturaleza y el saber de algunos hombres, el vino es un
producto noble que, al igual que todas las materias vivientes, está sometido al
ciclo del tiempo".
El año de cosecha indica el año de su nacimiento. En un primer momento es joven,
y luego se vuelve adulto, alcanza la madurez y sigue hasta declinar y morir. En
este último estado el vino se califica de envejecido o quebrado.
Principalmente cuatro sentidos participan en la degustación: la vista, el
olfato, el gusto y el tacto.
El Placer
de los ojos
En una copa incolora, indispensable para apreciar los distintos matices del
vino, examinamos en primer lugar su color y aspecto. Se ve brillante,
resplandeciente o al contrario mate o velado. El color de los vinos tintos
cambia con el pasar de los años de un rojo violáceo hacia tonos púrpuras, rubí,
bermellón, que a su vez se vuelven ambarinos y finalmente atejados. Los vinos
pueden ser de color amarillo muy pálido o más sostenido, matiz limón, reflejos
dorados, o casi verdes.
Al envejecer, estos vinos de larga guarda son de color oro viejo o cobrizo.
Al girarlo lentamente en la copa, el vino deja en las paredes piernas o lágrimas
que afirman la presencia glicerol (un constituyente natural) que ofrece
untuosidad y redondez, o bien de azúcar residual como en los grandes vinos
blandos de Sauternes o de Touraine.
Aromas y
Bouquet
Un vino se descubre primero por su "nariz" o sea por sus aromas, florales o
frutales en función de los perfumes dominantes. En los blancos encontramos
ananá, manzana, membrillo, mango, pomelo rosado , en el caso de los Sauvignon, y
el olor a pan tostado y miel en los Chardonnay más maduros. Los tintos a veces
florales, son habitualmente frutados: bayas rojas o negras caracterizan la
juventud, transformándose luego en "bouquet", el encanto de los vinos maduros en
los cuales uno encuentra notables aromas de nueces, tabaco, trufas, de cuero y
de caza.
Las
Revelaciones del gusto
La estructura: el vino se califica de caliente o se dice que quema cuando es muy
alcohólico. La acidez y los taninos conforman el nervio, el cuerpo, que puede
ser liviano, caso frecuente de los tintos muy jóvenes o amplio, rico, sólido,
generoso, o armonioso cuando todo se funde en una redondez agradable, típica de
las grandes añadas o de los vinos muy maduros. La duración en boca significa la
persistencia gustativa de las papilas. El sentido del tacto registra la armonía
y el buen paso del vino por la boca. Los vinos que conviene beber mientras
jóvenes, son ligeramente ácidos, frescos, livianos, vivos y nerviosos. Los vinos
de guarda se califican de duros, astringentes en los primeros años, para luego
ablandarse y dar entonces lo mejor de sí mismos.
La fineza y la agradabilidad de un buen vino es la sumatoria de las delicadas
sensaciones que percibe cada uno de los sentidos.
Lic. Angel
Mendoza

Degustar,
es gustar el vino
¿En
qué consiste la degustación de un vino?
Es gustar con atención un vino, para llegar a
apreciar sus cualidades o sus defectos...
En cuanto de las fases de degustación No
olvide que la ejecución de la degustación se divide en tres fases consecutivas:
la visual,
la olfativa
y la
gustativa.
En cada una de las fases se deberá ir realizando un análisis sistemático, que
luego en forma conjunta nos otorgará el juicio definitivo del vino contenido en
la copa.
1. La primera fase es la visual
Constituye el primer contacto con el vino.
Con la simple acción de mirar el vino, ya vamos teniendo una idea de cómo serán
las fases siguientes.
Esta fase no tiene valor absoluto, aunque
gen-eralmente la fase visual dará poco margen a sor-presas futuras.
2. La segunda fase es la olfativa
En esta fase ya se pueden apreciar las
cualidades y defectos del vino. Esta fase está muy relacionada con la siguiente
que es la gustativa, ya que ambas se conjugan y complementan. Gran parte de los
aromas encontrarán su traducción en la boca.
3. Finalmente tenemos la fase gustativa
En esta fase se completa la verdadera prueba.
Aquí, en la boca, es donde se hace más compleja la descripción y valoración del
vino. Una vez efectuadas las tres fases, usted podrá emitir un juicio en cuanto
a la calidad del vino degustado.
Las sensaciones visuales
Puesto el vino en la copa, comenzamos por
observar su apariencia. El aspecto del vino es de fundamental importancia no
sólo para su clasificación inmediata, sino también por las posibilidades de
facilitar el desarrollo de la degustación.
Cuatro elementos concurren para definir el
aspecto del vino: color, limpidez, eventual efervescencia y viscosidad.
El color de los vinos blancos
Se sostiene que la leve tonalidad amarilla
verdosa es propia de un vino blanco joven seco, de elaboración tradicional. La
evolución del color del vino blanco sería la siguiente: blanco papel, amarillo
pálido, amarillo verdoso, amarillo limón,amarillo paja, amarillo dorado, oro
verde, hoja muerta, maderizado, ámbar.
En verdad, la uva de cada cepaje blanco,
proporciona un vino que, aunque blanco, tiene una tonalidad particular. Pero
además, según el sistema de vinificación y de crianza, dicha tonalidad asume una
característica especial. No existen vinos genuinos incoloros.
El color de los vinos tintos
Algunos compuestos químicos llamados:
antoncianos, taninos y otros polifenoles, son los responsables del color de los
vinos tintos. La vivacidad de su color se relaciona con su riqueza ácida. La
intensidad, en cambio, se debe a diversos factores, como la variedad de la vid,
el grado de madurez de la uva, ciertos suelos y sobre todo condiciones del
clima. Las variaciones de color dependen tanto de la vendimia, como del año y la
evolución provocada por el tiempo. Estas variaciones del color pueden resumirse
como sigue: rojo, rojizo, rojo violeta o violáceo, rojo cereza, rojo fuego, rojo
amarillento, carmín, rubí, granada y púrpura. El color de los vinos tintos
nuevos suele caracterizarse por un rojo violáceo más o menos intenso, virando
luego al púrpura, al rubí, y cuando viejos, a un rojo amarillento o rojo teja.
Los tonos amarillentos o granate suelen observarse en los vinos tintos viejos.
El color de los vinos rosados
Se encuentran vinos rosados de color: rosa,
clarete, rosa franco, rosa violeta, rosa cereza, rosa carmín, piel de cebolla.
El color rosado, como los tintos, varía también en función del tiempo, un rosado
violeta, cereza o carmín, con el tiempo, pierden en intensidad, para acercarse
más al rosa viejo o piel de cebolla.
La limpidez
El vino nace turbio. Terminada la
fermentación alcohólica (y maloláctica en ciertos vinos blancos y en todos los
tintos), quedan en suspensión levaduras, bacterias, partículas de raspón,
hollejo en polvo, que lentamente, por clarificación espontánea, forman las
borras. Durante este reposo el vino resulta cada vez más límpido. Luego el
enólogo para lograr una perfecta limpidez, recurre a la clarificación y
filtración del vino, especialmente previo al embotellado (no en todos los
casos).
Las variaciones de la limpidez, en sentido
decreciente, van desde brillante, límpido, claro, velado, opalescente y turbio.
En el momento de la degustación el vino debe
estar, por lo menos límpido.
La viscocidad Se aprecia imprimiendo a la
copa un movimiento rotatorio, al hacer girar circularmente la mano que la
sostiene. La formación de las llamadas lágrimas del vino, son debido a un
fenómeno de tensión superficial en el vino, (relacionadas con el alcohol)
conocido como efecto Marangoni. La mayor o menor viscosidad de un vino, nos
ilustra respecto a un mayor o menor cuerpo del mismo.
La efervescencia
En el vino se debe a la presencia del gas
carbónico. En los vinos nuevos siempre queda un residuo de gas carbónico después
de agotada la "fermentación maloláctica". Aunque en los vinos tranquilos,
desaparece en el curso de la maduración y en el envejecimiento. Es
característico en los vinos llamados de aguja (frizzantes o pétillant), en los
espumantes.
En los vinos de mesa blancos, un cierto tenor
de gas carbónico exalta sus cualidades olfato gustativas; en los tintos, en
cambio, afecta sus propiedades.

Las sensaciones olfativas
El olfato es quizás el más elemental y
primitivo de nuestros sentidos; más que ningún otro, apela a la memoria,
especialmente directa. Es importante destacar una particularidad del
sentido del olfato, cual es que una
exposición demasiado prolongada de un olor, puede reducir su eficacia. El
sentido del olfato se fatiga pronto y tiene una gran propensión al
acostumbramiento.
Es importante destacar que el modo de
percibir las sustancias odorantes del vino sucede de dos maneras: 1) por
aspiración directa y 2) por vía retronasal.
La aspiración directa consiste en olfatear,
prolongada y repetidamente el vino en la copa, para lograr una completa
identificación de las diversas sensaciones.
La percepción por vía retronasal se efectúa
cuando eliminando el vino de la boca, se expira de forma que las sustancias
volátiles lleguen al olfato por vía retronsal.
Con el olfato, se logra precisar las
impresiones de franqueza, fineza e intensidad aromática.
Los caracteres odorantes de los vinos se han
clasificado en primarios, según provengan de la uva; secundarios, cuando se
originan en la fermentación del mosto y, terciarios, los producidos durante las
etapas de maduración y envejecimiento del vino. El conjunto de todos ellos,
constituyen los componentes volátiles del vino, que percibimos cuando nos
acercamos una fracción de vino a la nariz.
Por las impresiones con que se revelan estas
sustancias odorantes, también se pueden clasificar: como aromas animales,
balsámicos, químicos, especiosos, etéreos, florales, frutales, vegetales, etc.
Los olores florales y frutales de ciertos vinos, tienen analogía con los aromas
de ciertas flores y frutos que todos conocemos. Estos aromas no sólo son muy
abundantes, sino que en la actualidad, les conceden a los vinos, gran relevancia
cualitativa, tanto a blancos como a rosados y a tintos. Los aromas florales
caracterizan sobre todo a los vinos blancos y a los tintos primicia.
Diferencia entre aroma y buqué en los vinos
Es importante precisar la distinción entre
aroma y buqué. Se ha convenido en hablar de aroma, al conjunto de principios
odorantes de los vinos jóvenes, y se designa como buqué al olor adquirido en los
vinos, producto del envejecimiento y que se expresa a lo largo del tiempo. De
acuerdo con esta precisión, la mayoría de los vinos blancos gozarían sólo de
aroma y muchos tintos lograrían tener buqué.
Las sensaciones gustativas
Los fisiólogos han identificado cuatro
sabores elementales que el hombre puede percibir: las sensaciones saladas,
dulces, ácidas y amargas. Sobre la lengua, las zonas de percepción de cada uno
de estos sabores, están netamente diferenciadas Los bordes laterales, derecho e
izquierdo, reconocen las sensaciones saladas.
La zona situada alrededor de la punta de la lengua identifica el
gusto dulce.
El amargor es percibido por un estrecho sector que se halla en el
fondo de la lengua y la acidez en una porción de la misma ubicada detrás de la
zona salada y que se prolonga hasta tocar la correspondiente a la dulce.
Diferentes zonas de la boca son afectadas de manera particular
por cada una de estas sensaciones, pero igualmente participan, además de la
lengua, el paladar, las mucosas internas de las mejillas, los labios y las
glándulas salivares.
Químicamente el vino es una solución hidroalcohólica que contiene
entre veinte y treinta gramos de sustancias disueltas.
La sensación salada
En los vinos, está dada por algunas sales de los ácidos minerales
y ciertos ácidos orgánicos.
La sensación ácida
El vino tiene seis ácidos orgánicos, tres provienen de la uva y
los otros tres se originan en los procesos fermentativos.
La acidez es un componente esencial en el vino, tan importante
como el alcohol. Otorga la frescura de los vinos blancos, y en los tintos
participa en el equilibrio de los sabores dulces y tánicos, además de jugar un
papel esencial en la conservación y sabrosidad del vino.

La sensación dulce
Las sustancias de gusto dulce son los elementos de la suavidad,
la grasitud y la pastosidad de los vinos. Muchos constituyentes del vino, fuera
de los azúcares, tiene sabor dulce,como el alcohol etílico y la glicerina. Queda
azúcar sin fermentar en los vinos dulces y en pequeñas proporciones en los vinos
llamados secos, sean blancos o tintos.
La sensación amarga
Las sustancias de gusto amargo pertenecen a la familia de los
compuestos químicos (polifenoles, antocianos y taninos), que contribuyen al
color y sabor de los vinos tintos. Su amargor se acompaña generalmente de
astringencia. Y, justamente, la diferencia fundamental entre el gusto de los
vinos blancos y tintos, está dado por estas sustancias llamadas "fenoles".
Las sensaciones táctiles
Además de los sabores en sentido estricto, la boca es afectada
por sensaciones que se vinculan con el tacto, entre ellos la temperatura, el gas
carbónico y el cuerpo del vino. Una temperatura demasiado baja o excesivamente
alta, afectan desfavorablemente la degustación, porque por una parte alteran el
normal estado del vino y por otra porque falsean sus resultados. La presencia de
gas carbónico, cuando el vino se encuentra en la boca, se percibe como sensación
táctil.
El cuerpo del vino nos proporciona una sensación de volumen, de
peso, que ciertamente es una sensación táctil, como muchas veces nos ocurre con
la impresión quemante de algunos vinos demasiado alcohólicos.

El
Arte de la cata
http://www.chilevinos.com/chilevinos/escuela/escuela_portada.aspx
¿Qué es
catar?
Catar,
según la primera acepción de la Real Academia de la Lengua, es "probar, gustar
alguna cosa para examinar su sabor o sazón", definición que, por supuesto, es
totalmente aplicable a la cata de vinos. Sin embargo, en acepciones posteriores
nombra sinónimos como "ver, examinar, registrar, pensar, juzgar".
La cata en el vino es el proceso mediante el cual, a través de nuestros
sentidos, nos informamos acerca de él, especialmente sobre sus aromas y sus
carcácteres táctiles y gustativos. Pero habitualmente cuando no referimos tan
sólo al acto de "percibir", sino también de analizar el vino y, casi siempre, de
juzgarlo.
La cata también significa análisis y memorización conciente de la mayor cantidad
posible de elementos característicos del vino, para diferenciar uno de otro, y
para "acumular" en nuestro "disco" cerebral aquella información que nos permita
posteriormente comparar, recurriendo al descarte y al acierto.
A pesar de todo ello, la cata no es un acto complejo. Se podría decir que se
trata de una degustación del vino donde se requiere prestar un poco más de
atención que la que se usa en término informales. Cualquiera que no tenga
alteraciones significativas de sus sentidos puede a llegar a catar vinos en
forma acertada.
Entre los más doctos del vino, se hace una sutil diferencia entre la cata
normal, coloquial, por placer y muchas veces llamada "intuitiva" que realizan la
mayoría de las personas por placer, y aquella otra de carácter técnico,
profesional, llamada "analítica" que realizan los enólogos para mejorar cada día
los vinos.
Las unas y las otra requieren de ciertos requisitos mínimos de atención y
procedimiento, para poder apreciar en toda su magnitud a todos los vinos, sin
excepción.
Clasificación de los aromas
Datan desde
la Antigüedad los intentos por clasificar los aromas. Sin embargo, para el
experto francés Emile Peynaud, la aproximación más certera considera los
siguientes grupos y sus correspondencias:
Serie animal:
caza, venado, piel, almizcle, carne, macerado, sebo.
Serie balsámica:
resina fina, pino, trementina, incienso.
Serie madera:
roble, cedro, lápiz, caja de puro, corteza.
Serie química:
hidrocarburos, sulfuroso, medicinal, farmacéutico, cloro, grafito.
Serie especiada:
anís, eneldo, hinojo, champiñón, clavo, jengibre, nuez moscada, pimienta,
regaliz, orégano, tomillo, orégano, alcanfor, ajo.
Serie empireumática:
ahumado, humus, quemado, pan tostado, pedernal, pólvora, madera quemada.
Serie etérea:
acetona, éteres de ácidos grasos superiores (capratos, caprilatos), jabón, vela
cera, levadura, fermento, productos lácteos, mantequilla, quesos.
Serie floral:
flor de acacia, almendro, naranjo; espino, jazmín, magnolia, rosa, lirio,
crisantemo, clavel.
Serie frutal:
pasas, cereza, guinda, ciruela, grosella, fresa, frambuesa, durazno, pera,
manzana, membrillo, piña, plátano, naranja, limón, pomelo, avellana, aceitunas.
Serie vegetal:
hierba, pasto, heno, prados, hojas verdes, sauce, infusión, verduras, helecho,
maleza, musgo.

Componentes
acídos
Ácido
tartárico
Un ácido muy específico de la uva, ya que está austente en la composición de
otros vegetales. La fermentación provoca una disminución de su presencia y
habitualmente se elimina por precipitación. Su concentración decrece con el
tiempo. El tartárico habitualmente determina la acidez volátil y en Chile esta
autorizado su uso para corregir la acidez de algunos vinos. El tartárico también
varía su presencia dependiendo del cepaje. Por ejemplo, la hispana Palomino
-responsable del Sherry- concentra altas cantidades de tartárico, en comparación
con el Pinot Noir de la Borgoña o el Malbec, donde su presencia tiende a ser muy
baja.
Ácido málico
Es el segundo ácido orgánico de mayor presencia en el vino. Su nombre proviene
de la voz latina "malum", es decir "manzana", en cuya composición está
claramente presente. Fue uno de los primeros ácidos identificados por los
primeros científicos. Está presente en casi todos los frutos y en las uvas,
aunque tiende a atenuarse con la maduración, lo mismo que con la fermentación
alcohólica. Incluso, si se quiere eliminar por completo -es un ácido un poco
duro en sabor- los enólogos recurren a la fermentación maloláctica, que
transforma el málico en ácido láctico. Sin embargo, su presencia es fundamental
para dar estructura y viveza a los vinos.
Ácido acético
No está presente en la uva, sino que es producido por la bacteria acética
durante el proceso fermentativo al actuar sobre el alcohol. En pequeñas
cantidades no altera al vino, pero en proporciones grandes lo conduce
directamente a "vino picado" y al vinagre. Es el principal responsable de la
acidez volátil.
Ácido láctico
Es producto de la fermentación maloláctica, que transforma al ácido málico -más
agresivo- en láctico -más suave-, proceso común en los vinos tintos y en algunos
blancos, como el Chardonnay. El ácido lá |